miércoles, 11 de agosto de 2010

Un fragmento para compartir.

Nogoyá Julio de 2003 El Cadáver

A las 4,30 de la madrugada hacía mucho frío. El hombre dormía cubierto con varias frazadas, la basílica estaba helada para el cumpleaños de la virgen, varios minutos había tardado en calentarse. Lo despertaron los golpes en la puerta, semidormido se incorporó, se colocó una campera sobre el pijama y se dirigió a la puerta. El agente fumaba en la vereda. “Doc” le dijo “tenemos un fiambre, en el campo vas a tener que ir para allá” continúo “Esperá que me visto, ¿ustedes me llevan? ya vengo”
Cinco minutos después sentado en el asiento trasero del Renault 19 que servía de móvil preguntó “¿Cómo es el asunto che?” “Encontraron un cadáver en el campo, en el Sauce, parece que estiró la pata hace bastante, lo encontró un boludo que buscaba las vacas para el tambo” Contestó el agente mientras encendía otro cigarrillo y ofrecía una petaquita de ginebra “¿quiere calentar el cuerpo doc? Hace un frío de cagarse”
El camino bajo la luna llena, los campos cubiertos por un manto de bruma, que brotaba de los charcos y los arroyos, un paisaje helado y bello, solo interrumpido por los coches que circulaban hacia Nogoyá , de tanto en tanto, seguramente para asistir a la primer misa, la de hombres. El cuerpo estaba en un montecito, a pocos metros de una pequeña laguna, solo quedaban huesos y unos harapos. El denso aire de la madrugada de invierno transmitía las voces con nitidez, lejanos mugidos formaban un coro animal a la distancia. El Renault se detuvo junto a otros móviles policiales, todos bajaron. El médico se acercó al círculo de luz que daban las portátiles a batería, se paró junto al fotógrafo e inició su trabajo. Desde el asiento trasero de un patrullero un hombre vestido con un abrigo de pelo de camello, extrajo un teléfono celular de un bolsillo interior y pulsó 10 dígitos, un contestador automático contestó la llamada
“deje su mensaje después de la señal” escuchó “Creo que encontré al soldado, no será fácil estar seguros, ha muerto al parecer hace meses y su cuerpo permaneció a la intemperie a merced de las alimañas, veré si encuentro algo que nos ayude , en cuanto lo tenga me vuelvo a comunicar. Que Dios nos guíe” guardó el aparato en su abrigo y descendió del auto, se levantó el cuello para protegerse de la noche helada y se acercó al terreno demarcado con cintas plásticas. “¡Hola Doc! ¿Alguna cosa que le llame la atención?” gritó innecesariamente en el silencio nocturno, “Que tal inspector, nada por ahora, es difícil sacarle jugo a un esqueleto, esto nos llevará tiempo. Lo que si puedo decirle a juzgar por groseros signos de artrosis que seguramente no se trata de un joven, los cabellos también corroborarían esto, bueno después tendrá mi informe completo” contestó el médico. “Tanto papelerío por un vago muerto en el campo, ¡que cosa! se debe haber muerto en el verano durmiendo la siesta” bromeó el inspector. Miró con detenimiento los harapos que cubrían el cadáver, y le extrañó no encontrarse con la armadura de un caballero medieval. Un extraño escalofrío recorrió su cuerpo “Che, García trajiste las vitaminas” gritó a un joven oficial “Si jefe, quiere calentarse el cuerpo, hace un frío de cagarse” y le dio la petaquita de ginebra. A miles de kilómetros de distancia el contestador de la Congregación era leído después de los maitines.

6 comentarios:

  1. Qué pedazo de fragmento!!!
    La foto del campo cuando todavía no amaneció del todo, es perfecta.
    Y sentí la "ginegrita" calentándome el garguero, después de haber sentido el frío en las patas, el mísmo que sintió García.

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  2. Muy bueno! ¡Qué calidad y talento posees! Es un lujo leerte. ¡Felicitaciones! Un abrazo.

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  3. Es genial Gustavo! Me encantó como lo fuiste armando!

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  4. Me encantó. He transportado tus letras a las formas y a la imagen.

    Te felicito.

    Te agrego

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  5. Hola gustavo! Pasaba a saludarte! Esperando una nueva publicación...

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  6. Me gustó el relato, aunque me es difícil imaginarme el frío que describes con el calor que hace por mi país. Pero lo de la botellita de alcohol me ha hecho sentir el calor interior que produce y la sensación de tener dos temperaturas diferentes en el cuerpo.

    Me han gustado mucho tus líneas, por fin he tenido tiempo para visitarte, ya que estoy un poco atareada.
    Un abrazo, Silderia

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