lunes, 11 de noviembre de 2013

Némesis.Novela(Inédita) Fragmento


Comparto con ustedes otro Fragmento de mi novela Némesis. Que está en revisión... o algo así


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Le atribuyen a Alejandra Pizarnik la frase “La noche tiene la forma de un grito de Lobo”, me dijo un atardecer, la mujer de la ventana. Enigmática y frágil como la estatuilla de cristal de una diosa desconocida.

Ella tenía la edad de la muerte de Gardel. Se llamaba Gardenia, pero muchos le decían Tita o doña Tita, algo habitual en esos pueblitos perdidos del interior de Entre Ríos. 

Lo del nombre me lo pregunté muchas veces. ¿Una flor quizás? Como Azucena o Margarita ¿o un recordatorio de su fecha de nacimiento?

Cuando me contó el final de esta historia estábamos los dos solos. Por lo que no tengo testigos. Es mi palabra contra la suya. Y si bien ya no puede desmentirme, los muertos no contradicen a los vivos, muchos seguramente descreen de mis dichos a falta de pruebas. De algunas casas, incluso, me echaron cuando yo conté lo que ella me dijo. ¡Allá  ellos! ¡Qué dios los perdone!  Una falta de tacto de mi parte sin ninguna duda. Otros me manifiestan, actualmente cuando ya todo se calmó, su desprecio abiertamente, tildándome de calumniador impenitente, como Carmen. Por lo  que decidí no volver a hablar sobre esto. De mi boca no saldrá más una palabra referida a este tema. Acompañaré el obligado silencio de ella con el mío. No responderé ni siquiera las preguntas de aquellos que movidos por una curiosidad, que seguramente muchas veces podría calificarse de morbosa, me incitan a relatar los hechos. Como algunos adversarios políticos del alemán que ven una oportunidad de perjudicarlo.  Otros no son movidos por la curiosidad, o los intereses concretos, si no por una malsana intención, persiguiendo el solo propósito de despacharse con feroces condenas a mis dichos. Por lo que mi silencio es definitivo. Me limito a mirar a los inquisidores, recoger mis cosas y retirarme.

No vale la pena hablar. Pero de alguna forma quiero dejar testimonio de todo este asunto. Por lo que decidí escribir la historia y es la que ahora comienzo a narrar. Espero ser lo más fiel posible a lo que mi memoria guarda. Ceñirme a las cosas que ella describió en tantas tardes, reconstruir los universos que ella construyó poco a poco a lo largo de casi un año. Los dos siempre estuvimos solos. Eso era una de sus exigencias. Tampoco me fue posible tomar notas, era otra de sus exigencias. Ahora, desde hace unos meses, comencé a sentarme junto a la ventana, a la misma hora, de aquellas charlas antiguas, a realizar anotaciones de lo que guarda mi memoria. A extraer en la medida de lo posible esa riqueza oculta, sacarla a la luz del día desde las entrañas oscuras de ese yacimiento. Dije que me sentaba a la misma hora, si la misma hora de mis reuniones con ella, de las cuatro a las seis de la tarde. En una ventana que no es la misma, por razones evidentes, pero que la suplanta, colaborando a crear aquel ambiente de las charlas originales. Ahora a mis anotaciones, un tanto caóticas, pues recuerdo fragmentariamente, las estoy comenzando a organizar en una forma mínimamente coherente. Inteligible. Debo ser sincero y aclarar, que probablemente de esa falta de recuerdos vívidos, solo existe un responsable, se debe a mi actitud frente a la mujer. Solo el desenlace de la historia, cosa muy poco frecuente, me la hizo ver como valiosa. Durante muchas tardes mi mente divagó, en mil pensamientos, mientras la escuchaba fingiendo atención. Por eso es que muchos detalles se perdieron de la superficie de mi memoria.  Tardes enteras se encuentran opacadas por ese escapar mío hacia lo que rodeaba a aquella vieja, hacia su entorno, sin prestar atención a su voz. De tardes enteras no logro recordar más que mínimos retazos. Confieso que el  viajar esos pocos kilómetros, fuera de Nogoyá, tres veces por semana me resultó una carga. Y como la historia me fue pareciendo cada vez más insulsa y carente de interés, luego del primer mes, dejé de realizar las anotaciones  al llegar a mi casa, cosa que ella no podía prohibirme, aunque lo sospechara.

En determinado momento su prohibición explícita o tácita careció de todo interés, pues no se me ocurría anotar ni una palabra de lo que me había contado, palabras que por otra parte tampoco recordaba. Luego del final intenté recuperar aquellas tardes perdidas, armar nuevamente el rompecabezas, pero ella ya no estaba dispuesta, así me lo hizo saber. No repetiría lo que ya me había dicho. Todos sabemos que  poco  después enfermó para no recuperarse, se fue apagando como una brasa, y tuvo el final ese, del que tanto se habló. Lo que sigue a continuación es el fruto de ese intento, el testimonio que deseo  dejar, de la forma más fiel y ordenada que me es posible. No se si lograré mi objetivo, pero espero hacerlo. Las afirmaciones vertidas en el relato original, han sido confirmadas en muchos casos,  por indagaciones realizadas por mí. En otros por revelaciones voluntarias o involuntarias de terceros con los que en el transcurso de este trabajo preliminar me encontré. En definitiva trataré de alguna forma de preservar con mi memoria escrita el pasado de otros, algunos de los cuales de lo contrario carecerían del mismo, aniquilados por el olvido.

lunes, 28 de octubre de 2013

Treinta años después


Treinta Años después


Hace 30 años estábamos en vísperas de las primeras elecciones democráticas luego de los aciagos años de la última dictadura militar. ¡Por fin las urnas volverían a ser usadas! Esas mismas que un dictador alcohólico y cobarde dijo tener bien guardadas. Recuerdo con placer y añoranza aquella primavera democrática argentina. Esa de los sueños a flor de piel. Es que eramos aún adolescentes en esto de la democracia. Habían pasado 50 años de gobiernos militares y democracias tuteladas, por no decir permanentemente amenazadas por el partido militar y los grupos económicos. Con la única excepción del período del primer peronismo, que tuvo sus singularidades tambien.  Hace treinta años dimos el primer paso  el 30 de Octubre de1983, de  este camino que hemos transitado hasta hoy, donde gozamos de un sistema consolidado. Acertamos y nos equivocamos, pero siempre nosotros, bajo nuestra responsabilidad. Se acabó el miedo, el terror y la barbarie. Hoy somos una nación que busca su  norte,  discrepando muchas veces, pero unidos bajo el manto de la democracia. Hace treinta años, el 30 de Octubre, fue un gran día,  un día muy feliz.

jueves, 24 de octubre de 2013

Némesis.Fragmento

Va un fragmento de mi novela Némesis (aún inédita)



Inicio
Se colocó los anteojos con marco imitación carey que nuevamente están de moda y abrió su portafolio revestido de cuero claro. Extrajo ceremoniosamente una carpeta plástica, de esas que son transparentes por el anverso. El otro sorbe el café en silencio, su rostro denota expectativa. Años de trabajo dependían del sujeto, que seguía realizando gestos pausados, abrió lentamente la carpeta y dejó el portafolio al costado de la silla, del lado del salón, dejarlo del lado de la pared es ideal para olvidárselo. Se acomoda los anteojos con el índice de su mano derecha sobre el puente, se moja los labios con la lengua y luego de sonreír, mostrando sus dientes amarillos, habló.
Estas son las partidas de nacimiento de ambos, de la vieja y del tipo, dijo. Este es el certificado de defunción del sujeto, fíjese usted mismo lo que dice: “paro cardiorrespiratorio no traumático”, ¿lo leyó?…bueno entonces creo que esto despeja todas las dudas. En este folio tengo el certificado de la vieja: “muerte súbita”… mírelo, tampoco  existen dudas al respecto. Dio vuelta la carpeta abierta y  la arrojó delante del otro, señalando con su mano derecha extendida los papeles aquellos como para reafirmar, con su gesto, el contenido de estos. Luego continuó. Mírelos usted mismo, se los dejo si quiere para que los tenga presentes. Aquí podría decirse, y creo que usted no puede menos que acordar conmigo, tenemos los extremos, al menos legales, de ambas vidas. Son dos segmentos, dos distancias podría decirse también. De repente acercándose, sobre la mesa, al que lo escuchaba, le dijo.
No, hágame el favor y no me mire con esa cara Melgarejo,  no me mire con esa cara que me hace sentir mal  y no tengo ganas de sentirme mal.  Mire, mire  el río, mire los lapachos todos florecidos, la gente que pasa de aquí para allá… mire esas chicas tan lindas Melgarejo y no ponga esa cara.  Ahí tiene los papeles,  no que van a ser truchos, hágame el favor, me tomé el trabajo de fotocopiar los originales, no pretenderá que encima se los  autentique. No soy tan pavo, pero son auténticos, documentos auténticos.  Y desmienten toda la historieta esa que usted está escribiendo, no sé qué decirle.  Yo la publico y me como un juicio. No sé qué decirle. Además convengamos vender libros es muy difícil, y usted no tiene un mango, no tiene quien lo patrocine. Todo es muy difícil. El juicio me lo como yo seguro, porque a usted que le van a sacar, si ni poniéndolo cabeza abajo se le cae una moneda. Pero bueno no se pare todavía, hágame el favor siéntese, no se vaya, mire que hay muchos giles dando vueltas, que quieren publicar, en cambio yo me tomé el trabajo de llamarlo y conversar todo este tiempo con usted, algo vamos a hacer. Quizás una edición rústica, en fascículos que saldrían con el  diario, en una de esas si tiene suerte la cosa pega y de lo contrario nos hacemos olímpicamente los pelotudos y la terminamos enseguida. Eso es lo único que puedo ofrecerle Melgarejo, piénselo ¿haber como sería la cosa? empiéceme a contar y empiece  rápido, no sea cosa que me arrepienta.  Ya leí lo que me mandó ahora quiero escuchar como se armaría la cosa, como podemos publicarlo, como hacemos para enganchar la gente, con una cosa escrita de esa forma como usted lo hace.  ¡Mire que lindo se ve el río, mire que lindas chicas, el paseo nuevo que quedó tan lindo, los lapachos florecidos y cambie la cara! Ya bastante oscuridad con su historia. Eso si, los nombres me los cambia a todos, sobre todo de los personajes públicos. Y no me ponga nombres parecidos o con sonoridad similar, eso no quiero ni pensarlo. A los lugares disimúlelos, no los especifique. El lugar físico debe parecer cualquiera.  Desde ya, probablemente alguien que conozca los hechos y sobre todo que lo conozca a usted, podrá adivinar de que  está  hablando, yo  mientras se trate de adivinar no tengo problemas. Le soy sincero, yo, de todo lo que usted  cuenta, no creo nada.
Es todo una gran especulación, una sucesión de hechos posibles pero no probables. Lo de las casualidades es interesante si, como algo contingente desde ya.
Usted como investigador policial o judicial sería un peligro, eso lo tengo claro. ¿No pensó en ponerse un seudónimo? No, bueno. Volvamos a lo nuestro. Tampoco me gusta mucho ese asunto de la  introducción, que usted escribió como es su costumbre, pero ahora la denominó “capítulo cero”, no se que decirle Melgarejo… es un nombre más digno de un café, un night club o un telo. Pero en fin, usted es el que escribe y yo no corrijo a los escritores. De última sugiero algo aquí, algo allá pero corregirlos nunca. De última me va o no me va ¿Quiere otro café? Y vamos a tomarlo a la mesa de la vereda, aquí no dejan fumar y ya no me aguanto. ¡Qué  ortibas estos talibanes de la salud! ¡Quieren vivir cien años como recomienda Sabina! ¿Consumirán  pastillas para no soñar?

lunes, 7 de octubre de 2013

Teatro: Comentario sobre " Soledades". Compañía Municipal de Teatro La Fábrica. (Nogoyá)



Comentario sobre “Soledades” de la Compañía de Teatro La Fabrica


El Domingo concurrí  a la Asociación Cultural a ver la Obra de Teatro “Soledades” interpretado por la Compañía de Teatro  La Fábrica, con la dirección de Adolfo Recchia y protagonizada por el mismo director, Norma Espiñeira y Leonardo Zapata.
La obra se trata de una adaptación de dos obras cortas de Griselda Gambaro:
“El Nombre” (1974) y “Decir Sí” (1981)  Creo que las fechas por sí mísmas hablan del contexto en que dichas obras fueron escritas (contexto social, político, cultural). No seré yo quien descubra a una autora multipremiada, perseguida por la dictadura y de una larga trayectoria, que mereció más de un análisis por gente realmente calificada en la materia. Si es menester aclarar que se trata de un teatro novedoso, rupturista (al menos en su momento) con el costumbrismo y el realismo. Recurre a elementos del absurdo y del grotesco, para lograr disociar la realidad espacial de la discursiva. (Como herramienta para promover la reflexión y la extrapolación a realidades más amplias)
La puesta en escena me pareció realmente impecable. Dos obras en escena, no es lo habitual en nuestro medio, y es un gran mérito de la dirección.   La iluminación sencilla, pero cuidada, centra la atención del espectador en cada  interpretación paralela y alternante, quedando la otra como detenida en el tiempo en un entorno de penumbras.
El monólogo de la protagonista de “El Nombre”, por la propia dificultad que un monólogo presenta en lo que es mantener la atención del público,  me pareció sobresaliente. Espiñeira se  mimetizó con el personaje y nos hizo sentir esa anomia que relata el discurso, esa rebelión larvada y nunca concretada que expresa el cuerpo.
Recchia y Zapata, brillan en  “Decir Sí” (palabra que llamativamente casi no se usa en el texto)  una reflexión sobre el poder. Dominador y dominado, obviamente su interacción.
La coreografía sencilla, indispensable, como lo requieren éstas obras.
Sonido correcto, cuando fue requerido.
Al salir del teatro tuve la sensación de haber visto una gran obra.  Fruto de un esfuerzo importante de nuestra gente, que se animó a tomar un teatro difícil, escapando también al costumbrismo y la comedia.
Me queda felicitar a los responsables de esta puesta en escena y recomendar fervorosamente  la misma.  La magia del teatro otra vez se hizo presente.




                                                                               Gustavo Cresta.
Nogoyá,  7 de Octubre de 2013


martes, 24 de septiembre de 2013

El segundo pedazo de la ofensa.

La Ofensa (2º parte)


Claro! No me refiero a los nuevos relojes de circuitos impresos, me refiero al viejo sistema de la relojería mecánica. A esos relojes que solo constaban de  engranajes, coronas más grandes  y más pequeñas, o sea una precisión artesanal. Si ya se después llegaron los japoneses y todo lo transformaron. Porque creo que uno en esto debe ser medio artesano, no es cuestión de hacer las cosas a la que te criaste. Como dije antes, soy un tipo meticuloso.   Yo se que me critican por ser muy conversador, muy florido en el hablar. Dicen que le doy vueltas a las cosas y que cuando parece que estoy por terminar de hablar arranco de nuevo y a veces para  otro lado.  Me decía doña Lucía la de la librería que lo mejor es hablar lo justo. De forma telegráfica, lacónica.  Como en Esparta, economizar palabras, como si el lenguaje fuera finito. Como si la vida del hombre alcanzara para utilizar o para oír todas las combinaciones posibles de palabras. Es como diría mi tío Tito: hablás mucho y no decís nada.  Bueno entonces de ahora en más trataré de ser como dice doña Lucía, telegráfico, lacónico, iré al grano.
Yo estoy estudiando los movimientos de este sujeto porque pretendo emboscarlo.
Cortito y al pie. Tengo una ofensa por cobrarme. Mi plan es sencillo, un miércoles del mes de Junio, el 13 de Junio, podría ser. Miércoles es el día que se desocupa más tarde. Junio es el mes con los días más cortos. Se necesita oscuridad y pocos transeúntes para la emboscada perfecta. Además el 13 de Junio habrá luna llena y a pesar de la oscuridad deseo que reconozca mi rostro. Quiero que mi rostro, el rostro de su matador, sea lo último que vea Jesús María Arana, el del nombre ridículo. Que en el mismo momento en que yo le clave mi cuchilla, cuando lo esté levantando en peso  para buscar su corazón me mire y comprenda.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Sonetos de Juan Manuel Alfaro.

Deseo compartir con ustedes  dos Sonetos de Juan Manuel Alfaro  de su libro Sonetos publicado por Editorial Comarca  Paraná 2007 en coautoría  con Julio Federik.  

Sauce     (Dedicado a Carlos Alberto Alvarez)


El Sauce, en  su constancia evanescente,
más que un árbol parece aire cayendo,
y al descubrir que el río se va yendo
se deja estar en él, intimo afluente.

Dicha de ser la orilla y la corriente
y en reflejo cautivo estar fluyendo.
Saber envejecer reverdeciendo:
en tronco añoso, rama adolescente.

Sombra fluvial, oleaje en la ribera
y brisa vegetal vuelta madera
que en el quieto arenal mece  su proa

y en secreto se va al irse el día;
pero sentir que es sauce todavía
la soledad le amarra una canoa.


 El último 


Hoy que me veo a pie y sin golondrinas,
pienso en aquel potrillo que trotaba
con ángel en el lomo y ensayaba
su primer vuelo en ala cristalina;

Pienso en el picaflor que a la glicina
el corazón azul le cortejaba,
y el oro fugaz que se volaba
en cada mariposa campesina.

Y al ver que por la edad pasan las nubes,
siento que el niño aquel me sube y sube
y no me suelta hasta dejarme en vuelo.

El niño aquel que supo de ondulares
y azul  de ir y venir por los linares
a cada paso me va abriendo cielo.


Me gustan mucho los dos sonetos, como en el prólogo se dice parafraseando a Octavio Paz:  "Un soneto no es un poema, sino una forma literaria, excepto cuando ese mecanismo retórico- estrofas, metros y rimas- ha sido tocado por la poesía" y  "el poema no es una forma literaria, sino el punto de encuentro entre la poesía y el hombre". Espero los hayan disfrutado como yo lo hago cada vez que los leo.

martes, 17 de septiembre de 2013

Fragmento para ustedes

La Ofensa (1º Parte)


Jesús María Arana, si así se llama, no se bien a que se debe, si es porque el padre es muy creyente  o porque la madre es una yegua redomona.  Ese es su nombre, la verdad, un nombre de mierda. Porque un tipo puede ser, como este, una porquería pero al menos tener un nombre respetable. ¡Que se yo! Carlos María de Alvear, por ejemplo, un gran nombre. ¡Cómo no le van a poner ese nombre a las avenidas, a las escuelas o las plazas! No, en serio, ese es un nombre de la puta madre, más allá de si el tipo es bueno o malo. ¡Y claro! No  es lo mismo llamarse  Juan Gonzalez, que Carlos María de Alvear ¡No nada que ver! En fin, este Jesús… pero mirá que tenés que ser para ponerle Jesús a tu hijo, habiendo tantos nombres, elegir ese, Jesús. Ni que pensaras que tu hijo será un santito toda la vida ¡una especie de monjita! Jesús, no se a quien se le ocurre ponerle ese nombre a un hijo. Como dije habrá sido, capaz no se, que el tipo era muy creyente y pensó que era parecido a San José o la madre ¡Vaya uno a saber! Pero  ponerle encima María, bueno, eso es lo último, por más que vos quisieras tener una hija y te sale un varón, ir al registro civil y anotarlo “María” eso si que es lo último. Salvo que tu primer nombre sea Carlos y tu apellido de Alvear, o de Alzaga o algo así, aristocrático. Pero si te llamás Jesús y te apedillás  Arana, queda como una patada en los huevos. Así es como este infeliz termina llamándose Jesús María. Se ve que, en una de esas, no lo querían y había venido sin querer, porque vistes a veces los gurises vienen sin querer. Y como les cayó así, como peludo de regalo, se desquitaron poniéndole ese nombre ridículo. Me imagino a la yegua de la madre diciéndole al padre: andá, andá ponele Jesús María, así por lo menos va a sufrir, como nosotros que tendremos que laburar para mantenerlo. Y bueno es lo que pasa los nombres también influyen en las personas. Este con semejante nombre pedorro no podía salir bueno ¡Y no salió bueno nomás! Pero yo, lo vengo estudiando hace rato. Más o menos le se los movimientos al dedillo, de lunes a viernes, eso sí. Los fines de semana, él es más errático. No es fácil saber cual será su siguiente paso, pero los días de semana sí  es un tipo predecible. Yo se a que hora sale de la casa para ir a trabajar al depósito, se muy bien a que hora sale del  trabajo para ir a comer un sandwiche al barcito de la esquina, se muy bien a que hora termina de laburar y vuelve, siempre en bicicleta,  para hacer su recorrido. Si yo lo tengo estudiado. Soy muy meticuloso en eso, no quiero que se me escape ningún detalle, es necesario que todo este seguimiento sea lo más preciso posible, como un obra de relojería suiza. ¡Claro! No me refiero a los nuevos relojes de circuitos impresos, me refiero al viejo sistema de la relojería mecánica. A esos relojes que solo constaban de  engranajes, coronas más grandes  y más pequeñas, o sea una precisión artesanal. Si ya se después llegaron los japoneses y todo lo transformaron.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Despenalización del consumo de drogas ilegales


Por que te quiero te a porro eo


En Estados Unidos, existe una corriente  que busca el objetivo de despenalizar el consumo de sustancias adictivas, comenzando por la marihuana. A la que se  la denomina Cannabis para no tener los efectos negativos que ese nombre conlleva. Se la buscará  despegar de las connotaciones marginales, como la cultura raftafari, la marginalidad etc.  La marihuana aparentemente es solo el primer caso y el objetivo serían todas las sustancias adictivas, desde la cocaína, los opiaceos, las de sintesis y la mismisima heroína. 

¿Y esto por qué?  Opción  a) Una  epidemia de progresismo que afecta la sociedad estado unidense.
b) Humanismo comprendiendo que las conductas adictivas son patologías que como tales no deben penalizarse  c) Intenciones de emular a los países nórdicos ...  No, nada de eso.  Es por otra razón...una digamos más  contundente.  Por dinero. ¿Cómo? Si leyó bien dinero contante y sonante. En Wall Street se dieron cuenta que la producción y comercialización  de estas sustancias en el mundo es una negocio brillante, que en EE.UU la marihuana solamente "Espacio cannabis" para no herir susceptibilidades y que no quede feo, genera anualmente alrededor de 50.000 (cincuenta mil en letras) millones de dólares . Imaginese usted lector en todo el mundo como una tabacalera por ej. Imaginese si además podemos anexar las otras sustancias.  Imaginese si además podemos tener el monopolio mundial.  Imaginese... ¿elemento de dominación? No, no  para nada. Solo negocio.  ¿Y los carteles del narcotráfico? Bien gracias, que se jodan como Al Capone o Lucki Luciano  cuando se terminó la ley seca. Tendrán que diversificar sus negocios sucios. Lo nuestro es todo cien por ciento legal. ¡Tomá para vos!  como diría mi abuela.

viernes, 13 de septiembre de 2013

A 35 años de la muerte de Juan L. Ortiz

Como una especie de homenaje minúsculo a este gran poeta entrerriano y argentino.  Transcribo un fragmento de "Deja  las letras" del Angel  Inclinado (1937). ¡Qué lo disfruten!


Y si nos corriéramos hasta el arroyito del otro lado de la loma?
Allí, lo veo, las redes hondas sin bautizo
con su penumbra colgada y su casi vía láctea de jazmines
sobre una huida de vidrios, poco menos que nocturna,
con las navecillas de cita. ..
Y los laberintos de los taludes, aún con su sin fin
de pequeñísimas miradas en los iris más inéditos,
dando no sé qué números de no sé qué otra noche
o qué mareo de gemas entre unos miedos de crepúsculo...
Mas no oyes al silencio, ahora, mi amigo?
Qué ave de diamante, di, sobre la línea del sueño,
se deshace dulcemente?
O qué llamado para el sacrificio, di
de campanillas de humo?
Oh, todo dorado de misivas sobre las alas del azar
es el mismo amor que no teme perderse
como la propia gracia ya, libre, sobre su propio cielo de
corolas...
Y no oyes en este momento, di, al silencio o al amor más allá
de las lianas que tejiera para vencer su abismo,
asumiendo justamente la muerte con los modos de un espíritu?
Sí, en los amantes invisibles está asimismo la otra flor
o el otro lado de esa flor,
llama, serena llama, que viviría de su sombra...
Dónde, entonces, aquí, nuestras debilidades hechas dioses?
Aquí, lo que llamamos "horror", o lo que llamamos
"amenaza",
sonriendo desde la semilla, se diría,
o equilibrando a las mariposas, si quieres,
con un frío que nos duele, es cierto, en lo uno de la sangre...
Pero aquí también enfrentando a lo innombrable,
algo como los honores de un ángel...

Mas es en nosotros, mi amigo, que la agonía es dividida,
terriblemente dividida, y expedida a la ventura...
Y aquella música blanca con unos silencios de jacarandaes?
Allí y aquí, a la vez, la condena "de la rueda",
desde las madres del río y desde las madres de las zanjas...

Y aquí, ay, asimismo, lo que vinimos a buscar..
Si el lirio da a los precipicios, qué le vamos a hacer?
Hay que perder a veces "la ciudad" y hay que perder a veces
"las letras"
para reencontrarlas sobre el vértigo, más puras
en las relaciones de los orígenes...
O más ligeras, si prefieres, como en ese domingo
y en esa fantasía que serán...
Hay que perder los vestidos y hay que perder la misma identidad
para que el poema, deseablemente anónimo,
siga a la florecilla que no firma, no, su perfección
en la armonía que la excede...
O para ser el arpa de Lungmen
eligiendo ella sola los temas de su música,
lejos de los tañedores que se cantan a sí mismos
o que no oyen con los suyos a los recuerdos de las ramas
ni lo que dice el viento...
ni menos ven lo que el viento, por ahí, pone de pie. ..
Y aquí, además, las rimas entre los escalofríos de las briznas,
con los hilos temblando, siempre más allá de nuestra luz..
Y el rostro de Ella no escrito,
oh, recién nacido, con unos signos por hallar
y que serán, oh amigo, los que han de llevarte hasta su esencia
como las mismas, las mismas letras de tu alma...
Pero la viste a Ella,
amaneciendo aquí, Ella, de la espuma de las matas,
Venus de las colinas. Ella, sobre un flujo de jardín,
virgen profunda ésta toda aún de cabellos?
[De El ángel inclinado, 1937]




domingo, 8 de septiembre de 2013

Murió el Homeless de Palermo. Comentario

Hoy leí en el diario La Nación  un artículo sobre un "Homeless"  que simpáticamente vivía en  la vereda.  Creo que nombrar a un desposeído como "Homeless" es toda una definicíón de quien escribe. En los Estados Unidos a los "Homeless" se los presenta como elementos pintorescos del paisaje. Los Looser, obviamente,  para la moral capitalista el mundo solo lo merecen los ganadores. La caridad para con un Homeless nos tranquiliza la conciencia.  Yo no critico esta actitud solidaria  hacia un necesitado. Pero me parece que presentar un caso tan dolororoso, como los hay por cientos de miles en nuestro país, como algo pintoresco,  no contribuye a políticas inclusivas realmente efectivas. Y a los excluidos es mejor llamarlos así y no  con eufemismos angloparlantes.

viernes, 17 de mayo de 2013

UN MONSTRUO MENOS



Hoy el mundo tiene un monstruo menos. Murió el dictador jorge videla.