miércoles, 1 de octubre de 2014

Fragmento para ustedes.









Porque  el insomnio me hace soñar despierto. Y el mundo de los sueños es un mundo en el que no debemos penetrar así. Es como un recinto sagrado. Los sueños vagan en la inmensidad del cosmos buscando al soñante. En realidad los soñados habitan ese otro espacio. Quizás extrañándonos.  Ellos se alegran de encontrar a los que buscan y nos sonríen cuando abrimos una puerta o se desesperan cuando seguimos de largo. En ese mundo vedado para el despierto, vagan los soñados, buscan los soñados, nos esperan nos acechan. Nos hablan o callan. A veces pienso que noches enteras por laberintos oscuros me buscan mis sueños. Y yo permanezco despierto, insomne, dedicado a mi propia búsqueda de lo que fue.

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