Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Los Custodios del Sello- Fragmentos

Un fragmento para compartir.

Nogoyá Julio de 2003 El Cadáver A las 4,30 de la madrugada hacía mucho frío. El hombre dormía cubierto con varias frazadas, la basílica estaba helada para el cumpleaños de la virgen, varios minutos había tardado en calentarse. Lo despertaron los golpes en la puerta, semidormido se incorporó, se colocó una campera sobre el pijama y se dirigió a la puerta. El agente fumaba en la vereda. “Doc” le dijo “tenemos un fiambre, en el campo vas a tener que ir para allá” continúo “Esperá que me visto, ¿ustedes me llevan? ya vengo” Cinco minutos después sentado en el asiento trasero del Renault 19 que servía de móvil preguntó “¿Cómo es el asunto che?” “Encontraron un cadáver en el campo, en el Sauce, parece que estiró la pata hace bastante, lo encontró un boludo que buscaba las vacas para el tambo” Contestó el agente mientras encendía otro cigarrillo y ofrecía una petaquita de ginebra “¿quiere calentar el cuerpo doc? Hace un frío de cagarse” El camino bajo la luna llena, los...

Fragmento de "Los Custodios del Sello" para compartir.

Nogoyá alrededor de 1966 Primer conocimiento El cielo plomizo cubría la ciudad mojada por el aguacero de verano. Contra el cordón de granito un torrente corría hacia el Este, formando borbollones y pequeñas olas sobre los adoquines del pavimento. Los barcos de papel cabeceaban y daban bandazos raudos en su viaje de bautismo y despedida hasta encallar en algún depósito de limo o en algún adoquín arrecife. Naufragios mínimos que causaban algarabías y risas en los niños arrodillados en la vereda. Astilleros de infancia restituían naves a la flotilla diezmada con la expectativa de que alguna de ellas llegara al lejano arroyo, en un viaje mágico que la mente de la niñez extendía hasta el río Paraná. Corríamos por la vereda con la vista atenta en los ingenios de papel que flotaban llevados por la corriente, de tanto en tanto nos deteníamos bajo algún falso plátano de corteza blanquecina y sentados en sus raíces contemplábamos alguno en dificultades hasta que se hundía despedazado en la corri...

Fragmento de Los Custodios para compartir

Notas “ El hombre me dijo que él había matado los perros, todos los perros, no había caso de dejar ninguno vivo, las bestias se habían cebado con carne humana, no se los podía dejar vivos . Si hasta tuvo miedo que se soltaran de sus ataduras y se lo comieran a él también, tal la ferocidad que demostraban. Valían plata los bichos , los podría haber vendido, pero tal fue el miedo que le inspiraron que los mató a todos, uno tras otro, sin pensarlo más. La baba chorreaba de sus bocas que le parecieron siniestras en sus cabezas ensangrentadas . Los estampidos del fusil retumbaron en los troncos y se perdieron entre la fronda espinosa. Dice que concluida su faena , se alejó casi corriendo por el sendero, sin tener ganas de mirar atrás. A llegar a su casa , vomitó su miedo en el baño hasta temer quedarse sin estómago. Eso me contó el hombre aquella tarde, lo escribo para que se sepa. “ De la agenda de L. Barrio de las Ranas 1985 El pez fosforescente “ Présteme atención joven , usted re...