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El Moisés paranoico

 En un lejano país del fin del mundo, existió un  hombre que se autopercibía Moisés. No la canasta que sirve de cama a los recién nacidos, sino el personaje bíblico. Como en aquella lejana comarca, se había impuesto aquello de que cada uno debe ser aceptado como se autopercibe y no como es percibido, se lo consideró Moisés.  También en aquella época existían hombres y mujeres con dobleces, metamensajes y segundas intenciones. Los encargados de los medios de comunicación entre ellos. O algunos para no ser injustos.  Exhibieron al  autopercibido Moises como un espectáculo cuasi circense,  aplaudiendo sus diatribas, incitaciones a la violencia, su predica del individualismo extremo y sus llamados a la destrucción del estado. Moisés sostenía que de esa forma en 30 años luego de la primera segunda y tercera generación de purgas y reformas, llegaría el pueblo de aquellos lares a la tierra prometida.  Era un 25% más benigno que el Moises Biblico que peregrinó...

Un poema de Yelda Cresta

A pocos días de su muerte publico un poema de Yelda Cresta de 2000 El Pozo de Agua Soy un ojo en la noche desvelado un profundo silencio que destella; como un astro caído tras la huella que un insecto de luz le ha señalado. En mi gran soledad miro, asombrado, que transcurre, en mi ser, la noche bella.  Yo preparo un temblor para la estrella, y en mis ondas la mezo, enamorado. Si me duermo en la sombra silenciosa,  me despierta el reir de la roldana, y le entrego mi carga temblorosa. Soy feliz cuando doy mi esencia pura,  y hasta el sol que me mira en la mañana bebe, en mí, una gota de frescura.

Fragmento de Némesis Novela Inédita 2010

Candela había dormido inquieta, toda la noche había soñado con Tomás, y esos sueños le revolvían el deseo, que se transformaba en un persistente malhumor por la mañana, cuando comprobaba que solo ella estaba en su cama. Se dirigió a la cocina abrió la heladera y se sirvió un vaso de leche fría. El recuerdo de Tomás se fue borrando con la luz matinal. Miró por el balcón el cielo límpido de la mañana. Algunas palomas volaban en la fachada del edificio de enfrente. Acomodándose en una saliente y otra como si no encontraran un sitio que las satisfaga para contemplar el movimiento de la calle. De ésta se elevaban ruidos sordos de coches invisibles para Candela que tenía la mirada fija en las aves. Sus pies descalzos pisaban los pequeños rectángulos de cerámico bordó del piso. Esa sensación de frescura le resultaba agradable. Entró a la  sala de su departamento y se arrojó sobre el sofá de cuerina naranja. Observó los planos terminados sobre el tablero y se alegró de haber completado...

Fragmento de Nemesis Inédita 2010

La higuera estaba desde antes. A juzgar por el diámetro de su tronco desde mucho tiempo antes. Quizás desde un tiempo anterior a la casa misma. Probablemente formó parte de alguna vieja quinta de principios de siglo o quizás de fines del siglo diecinueve. Su tronco nudoso   se abría en varias   ramas gruesas, que sostenían su enorme copa. No es frecuente encontrar ejemplares tan añosos. Era de higos negros. Brevera, lo que la hacía más apreciada en los tiempos de su siembra. Es que las brevas, que maduran en primavera son los primeros frutos en época en que no hay higos. Apoyada contra el muro, que cerca el patio por detrás,   resulta como un hito de ese confín. Gastón quedó enamorado de ella, en cuanto la vio por primera vez, antes de comprar la casa. Muriel, en cambio, había querido cortarla. Odiaba los higos.   Y las hojas de esas plantas le producían   alergia. Ronchones en la piel. En cuanto ella veía una higuera comenzaba a rascarse, a tanto llega...

Némsis Novela Inédita. Fragmento

Les dejo otro fragmento.. . -¿Estás seguro de eso?-preguntó Bataglia entre escéptico y risueño.-no me parece tarea fácil eso de la encuesta. Y nunca había escuchado sobre ese departamento pero debe ser muy concurrido- volvió a reír. -¿Por qué no le crees?-intercedió Marisol- A mi me parece algo novedoso, es como aplicar el método científico-dijo mirándolos alternadamente y haciendo caso omiso de la broma de Cabral. -Bataglia. Bataglia-dijo Cabral con aire doctoral-Los grandes descubrimientos siempre fueron recibidos con desconfianza. ¡Cuántos que hoy son admirados como próceres de la ciencia tuvieron que soportar las burlas de sus coetáneos! -Bueno no es para tanto-lo interrumpió Bataglia mientras saludaba a Formica y Cachito Roth que ingresaban por la puerta de la ochava. El primero era hijo de un ex decano de la época de los radicales, el segundo sobrino del adjunto de Cirugía Tres, que pronto sería jefe, cuando el viejo Sánchez Cao se jubilara a fin de año. Eran ...

Némesis. Novela Inédita.

Les dejo otro fragmento.. .. Bataglia soñaba con un café mediano ya antes de salir de la clase de Neumo,   trató de recordar cuantos pesos llevaba en el fondo de su bolsillo para ver la posibilidad de comerse una medialuna. Estas monedas le parecieron escasas, de lo contrario debería volverse a pie hasta la pensión, y definitivamente deseaba evitarlo hoy. A veces lo hacía con gusto, es bueno de vez en cuando estirar las piernas, pero solo cuando se tiene ganas o no hay más remedio. Su estómago sin embargo le reclamaba otra actitud, podría gastar hoy a cuenta del viaje de mañana, bueno eso ya lo vería, sobre la marcha. Caminó por el pasillo techado del hospital junto a Marisol y Cabral, cruzaron Urquiza hacia el viejo bar de la esquina, la avenida Francia soleada se extendía hacia el barrio Pichincha.   Ocuparon una mesa desocupada sobre la vidriera que daba frente al hospital, por Urquiza, también existen mesas sobre las vidrieras que dan a Francia pero estaban toda...

Némesis. Novela Inédita.

Les dejo otro fragmento... de esta novela en permanente transformación como la circunvalación de Rosario ... A muchos kilómetros de distancia y muchos años atrás, en una habitación de final de verano, donde se aspiraba un suave aroma de jazmines y azahares. Muriel terminó de armar su bolso, con todo lo indispensable para su vida en Rosario, Tito la miraba con unos ojos en los que ella advertía cierta tristeza. Pero en el fondo de aquella mirada ella presintió un doblez, una cierta ambigüedad. Le devolvió la mirada y advirtió con más nitidez eso que temía. Cerró el cierre relámpago   y se sentó sobre la cubre cama de un color borravino desteñido por los sucesivos lavados. Tito no emitía sonido, solo la miraba. Ella bajó los ojos y derramó algunas lágrimas que cayeron   sobre sus vaqueros celestes. Él pareció advertir aquello y se acercó sin atreverse a tocarla, quedó cerca de ella en una actitud expectante. Ella no lo miró, pero advirtió su proximidad, quizás por el ...