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El regreso.

 He dudado en publicar el cuento en una sola entrada o en varias. Como me estoy volviendo un poco holgazán decidí hacerlo en una sola entrada a pesar de su extensión. El regreso  Despertó. Miró el techo en forma distraída. ¿Cómo es posible que alguien regrese luego de 45 años así como así? Constituye un atentado contra su propio recuerdo. Como el amado aquél de Penélope, la de la canción de Serrat no la de Ulises, que quiso hacerlo, un intento imposible. Nunca se regresa. Pero la pregunta, la verdadera pregunta que rondaba en su cabeza, era como lo habría visto ella. ¿ Qué habría estado buscando? ¿Qué motivó su llegada inesperada? Lo miró con su sonrisa vieja, sus ojos de miel le acariciaron el rostro. Pero Juan, intuyó un secreto reproche. O eso creyó, una nube leve tras su mirada. Con dificultad, se sentó al borde de la cama, se calzo las pantuflas y se dirigió al baño. Mientras se lavaba los dientes, miró su rostro ajado, su cabeza canosa. Bajó la vista hacia el...

El árbol que tu olvidaste

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Lo más importante del discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación

  Ordinario por definición es aquello  común, regular, que ocurre habitualmente.  Un acontecimiento ordinario es aquél esperable, que se sabe ocurrirá con una determinada periodicidad. De ordinario hacemos tal o cual cosa...un cursado académico ordinario, un examen final ordinario.  En definitiva ordinario sería el flujo común y esperable de la vida.  Por contraste   Extraordinario es aquello que escapa  a lo común, al esperable desarrollo de los acontecimientos. O en una cosa ser diferente a lo que es frecuente en sus congéneres. Por otra parte también por Ordinario  se entiende algo vulgar, bajo, de baja calidad, que no guarda las formas, grosero.  Recordaremos cuando nuestras madres nos decían : "No seas ordinario, habla bien",  o "no compres este producto porque es ordinario" . Entonces por ordinario podemos tener dos interpretaciones bastante diferentes.  Yo, como buen ciudadano, me senté frente al televisor, a escuchar ...

El papel

  El papel La señora Ventura, siempre tiene una consulta más que hacer. Yo estoy convencido que debo darle a cada paciente el tiempo que corresponda. No solo tratar su enfermedad sino también escucharlo. La señora Ventura pone a prueba mi disposición. Me da la mano para despedirse y recuerda de pronto algo y vuelve a sentarse. Me quería preguntar esto o aquello. No se si habré dejado translucir un involuntario gesto de fastidio, por ahí mi lenguaje no verbal se escapa a mi dominio. La señora Ventura esta vez me saludó por cuarta o quinta vez, pero no tuvo más consultas que hacer, más allá que gozaba de una salud admirable para su edad. Abrí la puerta de la sala de espera para dejarla salir, mientras la saludaba cortésmente. Parado junto a la puerta estaba él, con sus jeans gastados varios talles más grandes que el suyo, la remera decolorada fuera del pantalón y su infaltable gorra de visera. Su barba de varios días y su bigote negro poco cuidado, eran parte de su identidad. ...

Un cuento para ustedes. El viento.

  El viento. El viento norte me revienta la cabeza. El viento en general, pero el viento norte especialmente . Sentado acá en este banco de cemento, percibo como el viento penetra por mi piel, por mis poros, se arremolina en mis oídos y da vueltas en mi cabeza. La sangre empieza a hervir, a quemarme por dentro. Como una avispa dentro del cráneo.  Despertando una furia irracional. Soy un ser permeable, insuflado por el aliento del diablo. Esto no siempre ocurrió. Antes…que difícil es recordar el antes. Antes yo remontaba cometas con mis hijos, gozaba de bicicletear mientras la brisa me golpeaba el rostro, sonreía a mis semejantes. Pero eso quedó atrapado en un ayer difuso, que yo llamo: Antes… Antes terminó una noche, como cualquier noche. Sin preámbulos o premoniciones. Ni pitonisas, oráculos ni profecías. Simplemente ocurrió. El tiempo se partió en dos y el “Antes” comenzó a alejarse como un témpano desprendido del glaciar, hacia un océano embravecido. A la ...

A partir de La cartuja de parma.

 Días atrás leía una interpretación de la Cartuja de  Parma de Stendhal.  Buscaba yo en realidad el Waterloo de Fabricio del Dongo, el conflicto entre el idealismo adolescente y la realidad.  Pero me encontré con una reflexión sobre el placer. El intento de la prolongación del placer y su contraste con el deseo. El deseo como motor me llevó a pensar en los posibles de Sartre, la eterna e inútil búsqueda  para alcanzar la carencia, eso que nos falta para llegar a la perfección : para ser dios. Obviamente no todos los hombres tenemos ese deseo megalómano, pero el deseo nos mueve a avanzar. ¿El placer lo hace? O solo su búsqueda. " Cuan presto se va el placer, como después de acordado da dolor" no dice Jorge Manrique en Coplas para la muerte de su padre.  y  a su vez Horacio nos dice " Carpe diem quam minimum credula postero" ( aclaro no es mi espertiz el latin). Dos visiones en apariencia contrapuestas.  El placer como maximo valor.  O la virtu...

La reencarnación. El eterno retorno.

 José Gómez Fuentes fue, para algunos, la encarnación del formador de opinión, durante la última dictadura militar que finalizó en 1983.  Un comunicador que decidió convertirse en un militante, a mi juicio de  una causa perversa, un proselitista de las ideas del régimen militar y defensor a ultranza de sus actos. Fallecido hace más de treinta años.   Muchas religiones o filosofías creen en  la reencarnación.  Esto consiste en el hecho de que la esencia de alguien , su alma o como quiera llamarse, en la creencia dualista, se encarna en un nuevo cuerpo : se reencarna. Soy escéptico al respecto, pero una duda comenzó a corroer mi escepticismo.  Sospecho, con cierto grado de alarma, una reencarnación múltiple.  Aquél personaje mencionado antes, habría colonizado a un gran grupo de periodistas, que van progresivamente abandonando su oficio de informar y opinar críticamente, para transformarse en voceros de ciertos intereses  o en otros casos ...