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Mostrando las entradas etiquetadas como "Cuadernos de la noche"

El regreso.

 He dudado en publicar el cuento en una sola entrada o en varias. Como me estoy volviendo un poco holgazán decidí hacerlo en una sola entrada a pesar de su extensión. El regreso  Despertó. Miró el techo en forma distraída. ¿Cómo es posible que alguien regrese luego de 45 años así como así? Constituye un atentado contra su propio recuerdo. Como el amado aquél de Penélope, la de la canción de Serrat no la de Ulises, que quiso hacerlo, un intento imposible. Nunca se regresa. Pero la pregunta, la verdadera pregunta que rondaba en su cabeza, era como lo habría visto ella. ¿ Qué habría estado buscando? ¿Qué motivó su llegada inesperada? Lo miró con su sonrisa vieja, sus ojos de miel le acariciaron el rostro. Pero Juan, intuyó un secreto reproche. O eso creyó, una nube leve tras su mirada. Con dificultad, se sentó al borde de la cama, se calzo las pantuflas y se dirigió al baño. Mientras se lavaba los dientes, miró su rostro ajado, su cabeza canosa. Bajó la vista hacia el...

El brillante

  El Brillante . El gordo Avalos me dijo, antes de partir hacia San Luis, que solo podría ver el lugar a determinada hora de la tarde, cuando el sol comienza a abandonar el cenit acostándose sobre Entre Ríos, debo esperar un par de horas para lograrlo. En otro horario es inútil, el pueblo se desvanece en el aire. Solo a esa hora, desde el río Uruguay se lo puede ver en todo su esplendor. Así es El Brillante. Reverbera en la tarde, el pueblo evanescente e inconstante

Cónclave de Especialistas Segunda parte

Cónclave de Especialistas ( parte II)  En un hoy ya lejano 27 de Abril de 2012, se realizó aquel famoso cónclave de especialistas, que recolectaron información sobre los túneles de Nogoyá, planificaron su abordaje, con la finalidad de explorarlos completamente y confeccionar una mapa de los mismos. En aquella oportunidad participaron desde un reconocido internacionalmente espeleólogo, Richard Bueno, y un sinfín de ciudadanos más o menos formados en la materia quienes tuvieron, en algún momento de sus vidas, experiencias relacionadas con la citada red. Aquella variopinta reunión, que gozó, en su momento, de una amplia difusión , despertó un gran entusiasmo en la población. No era raro ver por aquellos años, ciudadanos trasladándose en sus camionetas con herramientas. Vestidos de fajina, munidos de palas, picos, sogas...hasta los más favorecidos con martillos neumáticos, cintas transportadoras. Incluso, hay quien afirma, haber visto retroexcavadoras ingresando en las madrugadas en ga...

Un cuento para ustedes El descenso

El descenso Antes de al desaparición de Ramiro, ocurrieron cosas de difícil explicación. Algunas de ellas verificadas, otras en el terreno de la leyenda. El cloaquista había encontrado un obstáculo, una gruesa losa construida seguramente en las primeras décadas del siglo XX por los materiales y la técnica. Ramiro abandonando, de mala gana, sus estudios en el escritorio del tercer piso, descendió malhumorado las escalinatas de mármol y atravesando la vieja puerta de madera, pintada de verde, apareció en el patio de las palmeras. En ese lugar planificó los nuevos sanitarios para los visitantes, justo donde hasta ahora existían los antiguos baños del personal, claro hasta allí no llegaba la cloaca y eso era una dificultad importante, por eso, Ramiro, había permitido que se realizara aquella zanja atravesando el viejo patio de mosaicos calcáreos, que forman figuras de flores y cadenas. Todas compuestas por rombos y triángulos.  En negro y gris. Le había agradado aquél piso...

En tiempos de coronavirus, dengue y otras calamidades. En la tormenta perfecta publico otra entrada

Leonor Leonor era   renuente, me dijo que estaba comprometida, pero yo en el brillo de su mirada detecté que   se sentía atraída. Es que, en parte, soy como esos buscadores de oro, que tamizan el lecho de los ríos, identificando entre piedras y guijarros   el metal precioso. De la misma forma identifico   ese velado brillo en los ojos de las mujeres. Es bueno aclarar, que muchas veces en una relación, lo más atrayente es el proceso mismo de la conquista, de la seducción, ese juego en el que echamos mano a nuestros recursos más audaces o imaginativos para ganarnos los favores de ella. Y ese juego nos abre el apetito,   despierta el erotismo, nos hace desear con más intensidad. El deseo es motor potente.   No debo aclarar que su compromiso fue para mí un aliciente adicional. La competencia o quizás eso de compararse, de sentir en el fondo la necesidad de ser   aprobado, elegido. Desarrollar al máximo   capacidades, actos de los que no nos cr...