Un Cuento para ustedes: La Morsa Cuarta Parte
La Morsa Cuarta parte La morsa se sacudió en un llanto desconsolado dobló el tronco hacia delante y comenzó a golpear la mesa con la frente. Nuevamente desee evaporarme en el aire, pero solo atiné a darle unas suaves palmadas en la espalda, mientras el amigo le decía algo al oído que no pude escuchar como consecuencia de sus estertorosos berridos. Raúl, el mozo, se acercó, pensando que quizás Domínguez había sufrido un colapso y debía llamar a la Emergencia. Lo calmé con un gesto silencioso y volvió a la barra dando en su camino explicaciones al oído de otros parroquianos que evidentemente le preguntaban por la escena que se estaba desarrollando en nuestra mesa Lentamente Domínguez se incorporó, extrajo un pañuelo del bolsillo posterior de su pantalón , se secó las lágrimas y se sonó la nariz con estruendo. Un matrimonio que se encontraba con sus dos hijos pequeños unas mesas a nuestra izquierda tuvieron que retirarse por el susto que los ni...