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Tributo

En memoria de Julio. Todos sabemos cual es la conducta de los espejos en la isla de pascua. Con Juan recorrimos en su camioneta la ciudad de este a oeste de norte a sur y en puntos intermedios cargados de un centenar de espejos. Llegamos a la conclusión que en Nogoyá los espejos son caprichosos e indolentes. No estamos seguros de nuestro aspecto ni de nuestra edad, quizás nos miremos en las fuentes.

Insight ültima parte.

Amigos publico la última parte de mi cuento Insight. Espero que les haya gustado. Abrazo para todos y gracias por su paciencia. Insight ( Última parte) Porque yo, ni siquiera pronuncio palabras sin sentido, muchas veces en mis largos períodos de silencio, mi inconsciente, con esa vocecita suave pero persistente que tiene, me tentó a decir cualquier palabra sin sentido. A gritar por ejemplo desde el balcón ¡Madagascar! O ¡Onomatopeya! O cosas por el estilo. Pero yo, con esa voluntad de la que el ojo carece, me negué. Tomé real posesión de mi yo y no permití otra expresión que no sea la de mi voluntad conciente. En cambio el ojo no puede dejar de mirarme desde el espejo, y no puede dejar de juzgarme. Porque el ojo mira y juzga. Que si solo mirara, vaya y pase. Pero no, ¡mira y juzga! Como ahora que a comenzado a ponerse rojo y es de vergüenza por lo que yo estoy haciendo. Se avergüenza porque soy el biógrafo de Clara Rosario Perdulari, la escritora de autoayuda. Yo me sonrío y lo dejo...

Insight (tercera parte)

Amigos continúo con mi cuento Insight. Es la tercera entrada y anteúltima. Insight (tercera parte) Tuve que contenerme en el Pez Volador para no arrojar los libros de autoayuda que no correspondían a mascotas, como si estuviera removiendo escombros en busca de un sobreviviente en una catástrofe. El hematoma de mi frente había descendido sobre mi párpado superior derecho dándome de alguna forma el aspecto de un boxeador. Un ser temible que de alguna forma intimidaba a los vendedores, en general muy jóvenes, que se apuraban a satisfacer mis inquietudes sobre libros de autoayuda para mascotas, mirándome de reojo como temiendo ser golpeados en cualquier momento. En los dos primeros locales me proporcionaron decenas de libros pero casi todos estaban escritos por hombres, o por extranjeras o no se ajustaban al tipo de mascotas sobre lo que mi presa había escrito. Seguí recorriendo locales hasta muy tarde, sin resultado positivo. De regreso a mi casa consulté catálogos on line sin suerte....

Insight (continuación)

Continúo con la publicación de mi cuento Insight, tan largo (en medidas de blog) que lo publicaré en tres o cuatro entradas. Abrazo y paciencia. Insight ( Segunda Parte) Justo cuando el 107 cruzaba Ovidio Lagos. Lo recuerdo como una especie de reflejo condicionado, o de asociación perceptiva. En el preciso momento en que yo me disponía a ponerme de pie para golpear a la mujer, el colectivo frenó bruscamente en la esquina de Ovidio Lagos . Me golpee la cabeza contra la ventanilla provocándome un hematoma en la región frontal. No emití sonido, ningún improperio, nada. Pero levemente mareado caí nuevamente en el asiento. Mi visión se rodeó de un aura blanco verdosa y se estrechó. Los campos periféricos de mi mirada llegaron a desaparecer por varios minutos y fue como encontrarme en un túnel. Y en el centro del túnel aquel, estaba la cara de la mujer habladora, lo comprendí primero por el continuo moverse de sus labios que por las palabras. Que de tantas se me confundían unas con otras...

Un cuento para compartir.

Aclaración: amigos como este cuento es muy largo,como muchos de los que escribo, lo publicaré en tres o cuatro entradas. Pertenece a "Veinte Cuentos Prescindibles" e integra "Búsqueda Insensata".Gracias. Insight No se debe escribir cuando no se tiene nada para comunicar. Cuando se tiene la cabeza vacía de ideas. La cabeza podrida como me gusta decir. De lo contrario todo lo que se escribe son simples palabreríos. Como una especie de vagar sin rumbo, de caminar distraído sin saber adonde se va o sin saber siquiera si se deseamos realmente ir a alguna parte. Carencia de metas. Carencia de ambiciones. Y nos ponemos a pensar, que cosa decir. ¡Si lo que quizás tenemos que comunicar es simplemente nuestro silencio! El silencio habla en ocasiones, con más claridad que muchos discursos. Además el silencio nos permite encontrarnos con nosotros mismos. Reconocernos. Detener ese deambular. Es probable que en su duración germinen palabras dignas de ser dichas. Como crisálidas...

Un poema de Juan Manuel Alfaro para ustedes

A cielo y cielo Verdeante, invicto y con el pecho en cielo, le daba a mi niñez lo que quería: pájaro efervescente por el día Tuve alas para Dios, pies para el suelo. No digo que volé, pero fui vuelo y jilguereó mi barro su alegría. A cielo y cielo y cielo me perdía, y a cielo me encontraba: a cielo y cielo. En noches de San Juan fui el encendido, y a llama y sombra custodié la suerte de tener un hermano en lo querido. Y no tengo razón para el desvelo, porque a cielo viví y no habrá muerte si la muerte no viene a cielo y cielo. Juan Manuel Alfaro De "El cielo firme" Juan Manuel Alfaro (1955). Poeta y narrador nacido en Nogoyá, provincia de Entre Ríos. Profesor de literatura, fue compilador y prologuista de la obra del poeta lírico entrerriano Carlos Alberto Álvarez. Tiene en su haber el Primer Premio "Rosalina Fernández de Peirotén" de la Asociación Santafesina de Escritores (años 1979 y 1981), el Primer Premio "Orlando Travi" de la Fundación Argentina para...

Unos versos de Juanele para ustedes

«A la orilla del río...» - Juan L. Ortiz A la orilla del río/un niño solo/con su perro./ A la orilla del río/dos soledades/tímidas,que se abrazan. / ¿Qué mar oscuro,/qué mar oscuro,/los rodea,/cuando el agua es de cielo/que llega danzando/hasta las gramillas?/A la orilla del río/dos vidas solas,/que se abrazan./Solos, solos, quedaron/cerca del rancho./La madre fue por algo./El mundo era una crecida/nocturna./¿Por qué el hambre y las piedras/y las palabras duras?/ Y había enredaderas/que se miraban,/y sombras de sauces,/que se iban,/y ramas que quedaban.../ Solos de pronto, solos,/ante la extraña noche/que subía, y los rodeaba:/ del vago, del profundo/terror igual,/surgió el desesperado/anhelo de un calor/que los flotara./ A la orilla del río/ dos soledades puras/ confundidas/ sobre una isla efímera/ de amor desesperado./El animal temblaba./ ¿De qué alegría/ temblaba?/ El niño casi lloraba./ ¿De qué alegría/ casi lloraba?/ A la orilla del río/ un niño solo/ con su perro. De El ai...