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¿Hasta cuándo tantas muertes?

La vida humana es el valor supremo. Sin ella todos los demás son superfluos. Sin embargo el interés por el lucro es mucho más valorado en la República Argentina. Citando a Mafalda "nadie amasa fortuna sin hacer harina a los demás". La tragedia ferroviaria que ocurrió el 22 de Febrero en la Estación de Once en la Capital Federal es un claro ejemplo de ello. ¿Hasta cuándo? Las autoridades competentes, los responsables de los controles, los empresarios desde luego, deben responder por estas 51 muertes y por estos 740 heridos. Deben además responder por las condiciones imfrahumanas en que viaja nuestra gente: trabajadores, estudiantes, gente común. Gente de a pie, como dice el gaucho, que debe tomar el tren para ir a trabajar, a estudiar o a realizar un trámite. ¡Basta de declamar, basta de derivar responsabilidades en los otros! ¿Este es el país que tendría el TREN BALA? ¿Los vagones de dos pisos con aire acondicionado? ¡Basta de mentiras! Las formaciones son de los años sesenta...

El Hilo. Cuento. Última Entrada

El Hilo. Cuento. Última Entrada. Fue una tarde en un arbolito achaparrado de 3 o 4 metros de altura, de hojas como pequeñas peinetas verde grisáceo, que florece con unos pequeños capullos amarillos y que aquí llaman espinillos o aromos donde me pareció ver al bigovino. Un bigovino igual a los que en aquella lejana mañana de Buenos Aire liberé inconscientemente. Me acerqué sigiloso pero cuando lo hice el pájaro había desaparecido. Varias veces con las primeras luces del alba me pareció escuchar a lo lejos en la foresta espinosa y tupida el gorjeo   alegre. Quizás aquí perdidos entre tanta selva crezcan algunos champiules de fruto carnoso.   Cuando encierro yeguarizos o vacunos cimarrones en largas jornadas de marcha, trato de reconocer entre aromos y algarrobos, talas y aguaribays, timbúes y sauces algún champiul. Lo más parecido es el tala que fructifica con un pequeña baya amarilla y dulce. Creo que los bigovinos me siguieron en mi viaje río arriba y como yo se aquerenci...

El Hilo. Cuento. Cuarta Parte

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El Hilo. Cuento. Cuarta Parte Cuando despierto estoy en una oscura pieza y escucho el ruido del cuchillo contra la madera. Me levanté bebí agua fresca de un barril y salí a la calle sin despedirme.   Dos horas después estaba con el reclutador del regimiento de dragones, en una semana saldría con el ayudante mayor Tomás de Rocamora   hacia el Gualeguay en una misión pacificadora de esos parajes salvajes.   En esos días conocí   a Azorín un portugués, el padre de la muñeca de porcelana que conversaba con Omar. Luego lo vi muchas veces ya en el recién bautizado Entre Ríos, durante muchos años él vendió armas y comerció cueros. Azorín además vendía productos de   ultramar, escasos en las décadas que vinieron después, las sangrientas. Años luego por él tuve noticias de mi conocido Pérez de Roldán que al parecer vivía cerca del Luján con su lavandera. Los ríos de este país son como mares marrones   que se internan entre frondas y pastizales. Todo es inmenso...

El Hilo. Tercera Parte.

El Hilo. Cuento. Tercera Parte   Millones de marcos de arena me cubren y me aplastan. Me sepultan. Y yo pesando una onza me transformo en bigovino en un raro bigovino de los oasis. Me alimento únicamente de dátiles, quizás a eso debo el dulzor de mi canto. Vuelo, vuelo, vuelo soy un ave mágica como supo contarme Omar, el propio Almanzor mandó a buscar hermanos míos al desierto, donde patrullas de beréberes nos buscaron, para apresarnos en jaulas de oro. Ninguna tristeza resiste el escuchar nuestro canto de bigovinos de Sahara o de los oasis o datileros como nos conocen algunos.   Almanzor nos utilizó para curar de la tristeza a una niña en el palacio de Madinat al-Zahra. Y así se ganó la confianza de su padre   Hisham II   quien lo nombró comandante en jefe de sus ejércitos y ministro todopoderoso del   gobierno de Al Andaluz. Quedamos pocos volando por aquí ahora. Nos atrapan también por la rareza de nuestras plumas caudales, que además de bellas y multic...

El Hilo. Cuento. Segunda parte.

El Hilo (Segunda parte) Los bigovinos nórdicos que no conocen los champiules tienen un plumaje uniforme y son enteramente azules. De un azul profundo, que brilla con la luz dando reflejos tornasolados, pero carecen por completo de las plumas verdosas en sus alas.   Sus ojos parecen mirar con   melancolía y siempre está una lágrima a punto de caer de ellos y rodar por su pico, pues bajan la cabeza y se miran las patitas naranjas. El bigovino por regla es más pequeño que una gallina y más grande que un colibrí. Por lo menos todos los que yo he conocido, que en su mayoría son de Andalucía, pues el único hombre que prefería los nórdicos era mi tío, quizás porque era poeta. A los poetas les gusta la melancolía, en cambio a Juan al parecer lo que le gustaba era la lavandera pues sin que yo me diera cuenta y sin despedirse se alejaba con ella calle abajo. Volví quedar solo, en medio de aquella ciudad chata y extraña. Me entretuve un buen rato mirando los bigovinos silenciosos s...

El Hilo. Cuento para ustedes

"El Hilo" es un cuento fantástico, inspirado en la tambien fantástica fundación de la ciudad de Nogoyá por un cura gaucho. Lo publicaré en dos veces, por su extensión o en tres ya veré. Abrazo para todos y espero que les guste y si no les gusta mil disculpas. El Hilo. Cuento histórico fantástico . (Primera parte) El Hilo. Siento el sol sobre mis ojos, casi no puedo ver. Saco mi mano del bolsillo de mi chaqueta y me apantallo. Así puedo observar a los que se ríen, son los tres marineros esos de los corrillos en el castillo de popa. Los que le robaron la lámpara al capitán Ibáñez, para luego molernos a palos a los demás buscándola. Solo para divertirse. Ahora los veo reírse estruendosamente, sacudiéndose en forma espasmódica y señalando algo en la orilla. La goleta bandea suavemente sobre este mar dulce y enorme que se pierde en el horizonte. Aún dormido y helado a pesar del sol brillante, comienzo a pararme. El aire es transparente bajo el cielo celeste de este Julio aus...

Semana Navideña

Hoy Lunes diecinueve de diciembre para el común de los mortales empieza la semana de la navidad, para los puristas por supuesto empezó ayer, por eso de que la semana empieza los domingos. Como por regla general trato de apegarme a los usos y costumbres de la mayoría, para mí la semana empieza el día lunes, ese dia en que tenés que volver a madrugar para retomar el ritmo laboral. ¡Qué linda es la navidad!  Es la época del año en que festejamos el nacimiento del niño Jesús y nos reunimos toda la familia alrededor del árbol de navidad a comer lechón , con nueces, turrones, chocolate , beber sidra, champán, vino, clericó y lo que venga.  Todo en cantidades suficientes para varios meses de hambruna.  Nos reunimos todos alrededor de la mesa hipercalórica y todos implica la presencia de esos parientes con los cuales nos odiamos el resto del año, y a los que a pesar de la conversión espiritual que experimentamos en estos momentos, estamos a punto de apuñalar con el picahielo vari...