¿Hasta cuándo tantas muertes?

La vida humana es el valor supremo. Sin ella todos los demás son superfluos. Sin embargo el interés por el lucro es mucho más valorado en la República Argentina. Citando a Mafalda "nadie amasa fortuna sin hacer harina a los demás". La tragedia ferroviaria que ocurrió el 22 de Febrero en la Estación de Once en la Capital Federal es un claro ejemplo de ello. ¿Hasta cuándo? Las autoridades competentes, los responsables de los controles, los empresarios desde luego, deben responder por estas 51 muertes y por estos 740 heridos. Deben además responder por las condiciones imfrahumanas en que viaja nuestra gente: trabajadores, estudiantes, gente común. Gente de a pie, como dice el gaucho, que debe tomar el tren para ir a trabajar, a estudiar o a realizar un trámite. ¡Basta de declamar, basta de derivar responsabilidades en los otros! ¿Este es el país que tendría el TREN BALA? ¿Los vagones de dos pisos con aire acondicionado? ¡Basta de mentiras! Las formaciones son de los años sesenta. ¡Más de cincuenta años! ¡Por favor! Es hora de invertir en infraestructura ferroviaria, vial, portuaria, energética. Dejémosle a nuestros hijos un país con una posibilidad de desarrollo sustentable.  Valoremos la vida. No esperemos un nuevo desastre.

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