domingo, 2 de agosto de 2009

Fragmento de "Las Brumas del Destino" para compartir

El amor.

Ami caminaba con las últimas luces de la tarde, por calle Alem , acercándose a la esquina de Moreno cuando Fran la encontró. Se detuvo sonriente junto al cordón y la invitó a subir, ella lo miró perpleja, fue una verdadera sorpresa.
- ¿A quién querés más a mí o a tu moto?- Le preguntó tiempo después , con una voz insinuante casi susurrada sobre su pecho.
- ¡A mi moto por supuesto! .- contestó él , con simulada arrogancia.
- ¡ Sos , muy malo! .-le dijo ella.
Un par de horas antes él había llegado a su casa, donde ella como casi siempre se encontraba sola. Escuchaban FM y comentaban sobre acontecimientos escolares, el cuarto año era el más interesante, los profesores eran buena gente. Ese año , pensaban, sería el último de estudio realmente, en quinto se dedicarían a preparar su viaje de fin de curso y a viajar. Él la miró largamente, si bien parecía escucharla , su pensamiento se había detenido en la belleza de sus labios al moverse. Lentamente se acercó pasó su mano derecha por su nuca y suavemente la atrajo besándola con pasión, jugando con el lóbulo de sus orejas entre sus labios, recorriendo su cuello , sus hombros , desprendiendo uno a uno los botones de su camisa , deteniendo sus caricias en la suavidad de sus senos cálidos, en la turgencia de sus pezones erectos. Tuvo urgencia de sentirlos en su boca, se detuvo largamente besándolos y lamiéndolos, mientras con sus manos recorría su vientre , tocaba sus rodillas la dureza de sus rótulas, desplazándose por la suavidad de sus muslos hasta los cálidos humedales de su sexo.
Cuando la penetró experimentó el ardiente abrazo de su vagina rodeándolo, aquél túnel lúbrico y cálido que lo conducía hacia la locura, el tibio néctar de su cuerpo mojándolo, sus muslos que lo envolvían , sus manos recorriendo su espalda como quien busca en la oscuridad, con más desesperación tras cada movimiento de su pubis, hasta que la transpiración sobre su vientre acompañó el espasmo , el gemido o el llanto y en ése momento algo estalló en su cuerpo, transformándose en esperma urgente expulsado hacia un exilio soñado, definitivo. Ambos fueron distintos después de aquel instante de éxtasis, de pasión y de locura.
Casi un año transcurrió desde su primer beso hasta el momento en que sus cuerpos se vieron atrapados por la vorágine del sexo. En definitiva por el vórtice primigenio de la vida.
Ella tendida boca abajo apoyaba la cabeza en su pecho, entrecerrando sus ojos y escuchando el latido de ese corazón, que esperaba habitar para siempre. Recorriendo con sus manos los hombros de él, sus mejillas , sus labios. Como una ciega, leyendo los rasgos de su amado . La noche los fue envolviendo , mientras las luces de la tarde languidecían en la ventana. En la FM Sabina cantaba muy bajo “ 19 días y 500 noches”. Y el sordo sonido de la hojarasca mecida por el viento en la galería, de tanto en tanto arrullaba el instante perfecto de su dicha.
A ella le pareció ver una sombra fugaz en el rectángulo mortecino de la puerta de su cuarto iluminado por las luces de la calle que se colaban desde la sala. Pensó en su madre que hubiese regresado con mucha antelación de su trabajo , pero era imposible que ingresara en la casa de forma tan silenciosa. De todas formas ya nada se veía.
Fran dormitaba, ella miró su rostro y temió perderlo.

1 comentario:

  1. Hermoso.

    me hiciste recordarme en tus palabras "...apoyaba la cabeza en su pecho, entrecerrando sus ojos y escuchando el latido de ese corazón, que esperaba habitar para siempre.Recorriendo con sus manos los hombros de él, sus mejillas , sus labios. Como una ciega, leyendo los rasgos de su amado"

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