La yerba de ayer secandose al sol
Yo debo reconocer que soy uno de esos sujetos de gustos caros, refinados podría decirse, aunque no siempre una y otra cosa son lo mismo, basta con ver las gruesas cadenas de oro y los anillos de algunos personajes recientemente enriquecidos, que se ostentan sobre camisas desprendidas hasta casi el ombligo y con mangas arremangadas. Bueno en fin, eso debo reconocerlo, tengo gustos que se consideran sin ninguna duda suntuarios. Por ejemplo me gustaba comer un asado todos los domingos con mi mujer y mis hijos, y ya como un exceso intolerable, una ostentación casi obcena, tomar mate. Debo argumentar como atenuante a mi favor, que soy entrerriano y eso debiera valer a la hora de juzgar mi conducta. Los asados los dejé casi del todo, bueno en realidad los espacié tampoco es cuestión de mentir. Debido a mis gustos hoy me dirgí al local llamado "Viejo Almacén" situado en una de las avenidas más transitadas de mi pueblo, ingresé al local con porte gallardo, me dirigí a las gondolas,...