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El individualismo exacerbado.

De todos los males que el neoliberalismo ocasionó a nuestro país y a toda américa latina. La excerbación del individualismo y la perdida de noción de solidaridad es la más grave. Los obscenos indices de pobreza y desigualdad que se ocasionaron en nuestro país y en toda la región de alguna forma son reversibles. O quizás más correctamente pasibles de ser revertidos a través de políticas adecuadas y una más justa distribución de la riqueza. Pero aquí es donde empieza a tallar el "individualismo feroz" en que cayó nuestra sociedad. Tenemos toda una generación que creció mamando el consumismo exacerbado y el salvese quien pueda. Y estos son (de alguna forma somos tambien)los electores de los modelos a seguir. Nos vemos diariamente bombardeados por la propaganda política que nos vende "candidatos" pero ninguna idea. Claro los candidatos son emergentes de esta sociedad individualista y salvaje, ni siquiera ellos tienen ( y es muy difícil que pudieran tenerlo) noción de pr...

Fragmento para compartir de Gallito Ciego

XIX El río y la sedienta segunda parte. Él me miraba desde el sillón. Sus ojos tras las volutas de humo de su cigarrillo. Él me miraba y su mirada parecía lamerme. Sentía el recorrido de la misma sobre mi cuerpo. Con una calidez húmeda que me erizaba. Me contorneaba, pasaba mi mano lenta sobre mi piel mientras me sacaba las prendas. Una a una. Lamida por su mirada de hombre. Alfredo me hizo en silencio el gesto con su brazo derecho extendido hacia delante y su mano trazando un imaginario círculo en el aire. Comencé a darme vuelta de acuerdo a sus deseos. Me privaba de su mirada. Pero yo igual la sentía subiendo por mis muslos y deteniéndose en mis glúteos. A ellos lo que más les gusta es mi cola. Adoro que admiren mi cola. Luego sentí que subía por mi espalda se detenía en mis hombros y anidaba en mi nuca. Con mi mano derecha recogí mi cabello. Para sentirla en mi cuello. Mi corazón latía con fuerza y un rocío de sudor perló mi piel. El deseo como una caricia quemante subía por...

Fragmento de Gallito Ciego para compartir.

XIV El Mago y el cerrajero segunda parte. Los tambores se acercan. Como en Pinar del Río. Los tambores se acercan y se mezclan con el murmullo del agua. Tambores marcados por las mismas cruces que marcan los cuerpos. Vibra en el aire su batir. Huele a sudor de manos que golpean y de cuerpos que danzan. Olor animal. Olor que se confunde con el sonido de los insectos en la noche. Se unen. Olor y sonido. Noche y tambores. Me siento cercado. Las llamas de las teas sacrifícales se mueven en la espesura. Y rayos amarillentos atraviesan el aire formando geodas de luz tapizadas de noche. El palomonte es un rito secreto. El Maestro Negro se deja presentir más que ver. Él puede adoptar muchas apariencias. Humanas, animales, vegetales. El Maestro es un enemigo poderoso. Tiene la llave del inframundo. De los antepasados. De los orishas. Él puede atomizarse en el aire. Convertirse en viento o en bruma. En fuego o en agua. Yo ahora lo presiento. Mientras se acercan los tambores y las te...

Un cuento

Por Gustavo Cresta ( único culpable de esto. Integra “Cuentos Prescindibles”) La espera. Con el aurícular en la mano permanecí quieto un largo rato. Paralizado por lo que había escuchado. Luego, lentamente colgué y me senté en el sillón, debajo de la lámpara, mi sitio favorito para leer. Cerré mis ojos cansados, me quité los anteojos y esperé su llegada. Jimena bajó corriendo las escaleras de la facultad, su pelo castaño, caía en ondas móviles sobre los blancos hombros de su guardapolvo. Sonreía. Sonreía y miraba hacia la plazoleta jalonada de palmeras de Avenida Francia. Yo parado allí la veía, arrobado, encandilado por su belleza. Quieto, esperando. Esperando su abrazo, sentir el perfume de su cuello junto a mi cara y su tibieza. Si, su tibieza suave, que me atraía como un imán. La ví mirar alternadamente el tránsito de Santa Fe y la avenida, parada en el cordón de granito. El viento mecía su guardapolvo desprendido dejando ver su figura y ocultándola nuevamente. Como quien mu...

Otros versos de Yelda Cresta para compartir

Soy como el árbol crezco hacia lo alto, hacia la luz, hacia el espacio abierto. Vocación de infinito me levanta y pisando en la tierra busco el cielo, y sostengo una estrella entre mis ramas. Pudo, ayer, la tormenta inevitable quebrar, en dos, mi copa iluminada, y tirarme en el suelo en mil pedazos como un sueño deshecho,como nada... Una fuerza interior que es fe y es Vida latía en mi madera inalterable; y el tronco siguió en pie sobre la tierra, herido, silencioso , en soledades. El sol siempre está allí,vivificante. Siempre al fin de la noche nace el alba Voy a seguir brotando ramas nuevas en mi costado abierto a la esperanza. Mi destino no es flor, tampoco es fruto; pero en mi savia llevo potenciado un designio de pètalos y aromas para cuajar en fruto que te sacie, mientras tiendo hacia el sol que me ilumina, todo mi ser, en luz, alimentado. Cuando caiga en tierra, como el árbol, de mi tronco saldrá, en raudo vuelo la paloma de mi alma. Yelda.

Fragmento de Los Custodios para compartir

Notas “ El hombre me dijo que él había matado los perros, todos los perros, no había caso de dejar ninguno vivo, las bestias se habían cebado con carne humana, no se los podía dejar vivos . Si hasta tuvo miedo que se soltaran de sus ataduras y se lo comieran a él también, tal la ferocidad que demostraban. Valían plata los bichos , los podría haber vendido, pero tal fue el miedo que le inspiraron que los mató a todos, uno tras otro, sin pensarlo más. La baba chorreaba de sus bocas que le parecieron siniestras en sus cabezas ensangrentadas . Los estampidos del fusil retumbaron en los troncos y se perdieron entre la fronda espinosa. Dice que concluida su faena , se alejó casi corriendo por el sendero, sin tener ganas de mirar atrás. A llegar a su casa , vomitó su miedo en el baño hasta temer quedarse sin estómago. Eso me contó el hombre aquella tarde, lo escribo para que se sepa. “ De la agenda de L. Barrio de las Ranas 1985 El pez fosforescente “ Présteme atención joven , usted re...

Dos fragmentos que deseo compartir con ustedes

Dos fragmentos de Las Brumas de Destino Las brumas. Fran no había logrado conciliar el sueño con facilidad, largos minutos se quedó mirando el techo y pensando. Tratando de revivir lo que había pasado en esa noche, que para él tanto significaba. La noche deseada, aquella en que la ambigüedad no había tenido lugar, aquella en que las cosas fueron como siempre debieron ser. Repasó uno a uno los momentos vividos, quiso besar nuevamente cada beso, trató de acariciar nuevamente cada caricia, de captar cada mirada , cada sonrisa . Hasta que el sueño lo fue atrapando, sumergiéndolo en las profundidades de sus aguas mansas. Su cuerpo se fue relajando, hasta descansar lánguido en el silencio acogedor de su cuarto. La voz de su madre y de su hermana conversando animadamente en la cocina , lo volvieron a la realidad, cuando la hora de la siesta promediaba. Fue cuando vio aquello por primera vez. La bruma. La bruma que ocultaba el piso de su cuarto, cómo si hubiera despertado en una ciénag...