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Fragmento para compartir

La pena. Cuando se fue de la casa de Ami , lo hizo como si fuera otro. Como si su cuerpo lo alejara del peligro como un bombero que lo llevaba en brazos, incendio afuera. Sabe que cruzó la ciudad, como un poseído. Pero todo para él fue como un sueño, como una pesadilla de la que no podía despertar. Como si fuera un desalmado , un vacío viajando por las calles en una moto a toda velocidad. Cómo ésas bolsas de polietileno que arrastra el viento en las tormentas, envases inútiles a merced de los elementos. No puede afirmar que vio aquel recorrido. Sus lágrimas borronearon el paisaje. Solo el mundo moviéndose bajo las ruedas , como una gigantesca cinta transportadora. Huída. Deseo de escapar de aquello que lo había golpeado con la fuerza de mil coces. Su primer recuerdo más o menos nítido es de cuando se encontraba sentado en el banco de madera en el segundo puente, mirando las aguas del arroyo Nogoyá correr arremolinadas contra la barranca cribada por mil cavernas pequeñas que le daba...

Saludos

Les deseo a todos una feliz navidad y un mejor 2010. Que se cumplan sus deseos en el año que viene. Nos vemos en 2010. Abrazos fraternos.

El Aqularre y la ruptura

El aquelarre y La ruptura . Ami acurrucada en el sillón de la sala, hablaba por teléfono. Al hacerlo se comía las uñas del anular y el dedo medio de su mano izquierda. Su rostro denotaba desasosiego. La voz en el auricular evidentemente le transmitía inquietud. Respondía con monosílabos, con un evidente desgano. Después de colgar, aún la voz de Vale resonaba en sus oídos. El gusano comenzaba a reptar, nuevamente a horadar, silencioso y constante. El restituido muro de la confianza, mostraba grietas. Varios lo habían visto en la moto con ella, otros lo cruzaron al salir de su casa. Evidentemente , las chicas tenían razón, la estaba tomando por una idiota. Ella era la única ciega que no quería admitir que Fran la engañaba, con ésa. Como era posible que en todos estos años no se diera cuenta, si ahora en el recuerdo, los ojos de ella brillan de lujuria al mirarlo. Como una serpiente enroscada en una rama, mirando acercarse a su presa. De repente el sentimiento de desilusión que la hab...

Fragmento para compartir

El Encuentro. Hace unos años un amigo encontró entre las cosas dejadas en un desván por el fallecido Honorio Argentino Robledo, quien fuera funcionario de la dirección de cultura de la provincia durante el gobierno de Onganía lo siguiente. El título original del texto está poco legible por los efectos de la humedad y los roedores sobre el papel pero parece ser: “Confesión” o “Confieso” o “ Inconfesable” algo así. Escrito de puño y letra por el ex funcionario arriba mencionado. Y dice lo siguiente: “El Dr. Elejalde, se acomodó en su silla con el sobre de papel madera entre sus manos, se quitó sus anticuados anteojos con marcos de carey y gruesos cristales verdosos. Me dirigió una de esas miradas a las que el denominaba “significativas”. Él les atribuía a las mismas los más diversos significados, por lo que a pesar de su intención de comunicar algo, era muy difícil tener la certeza de qué era ese algo. De lo que sí se podía tener certeza era de que el contenido del sobre que ahora habí...

Un fragmento para ustedes.

La aguja de hielo En la habitación en penumbras, Calamaro cantaba “ Quiero, que ésta noche te quedes conmigo…” Él tenía el antebrazo izquierdo cruzado bajo su cuello y con el índice de la mano derecha dibujaba círculos en sus aréolas y rozaba sus pezones con la palma de la mano suavemente. Ella con los ojos cerrados parecía dormitar. De pronto giró su cabeza y abrió sus ojos , que para él eran como soles, con voz suave preguntó - ¿Me quieres mucho, como antes? - Te quiero más que a mi vida- contestó él Ella lo miró por un instante, él creyó ver una sombra de duda cruzando sus pupilas. Luego ella sonrió y lo besó en los labios atrayéndolo hacia sí, quemándolo con aquella piel suave y ardiente , de la que emanaban los aromas del amor y la pasión. Y nuevamente se entrelazaron con desesperación, cómo si fuera la última vez. Cómo si uno de ellos partiera al destierro. Cuando Vale había llegado ésa mañana al aula le dijo que tenía algo que contar...

Olvido.

¿Cómo olía el perfume de tu pelo? Quizás a limones o a rosas o a olas. ¿Tu piel que perfume despedía en las tardes quietas de cigarras y ciruelas? Es que de repente no me acuerdo y eso me duele más que tu partida. Te fuiste tambien del lugar secreto en que te tenía prisionera. No recuerdo la melodía de tu voz y eso enmudece mi alma. Muchacha de sombra, te me perdiste en la noche.

Los Perros y el cazador

Monte Santiagueño mediados de 1996 “Volverán a la tarde, ladrarán como perros” Salmo59-6 A pesar de ser principios de Agosto el calor era insoportable en el apostadero. Flores Schneider estaba impaciente., hacia dos horas que esperaba la aparición de ésa maldita chancha por el sendero. No soportaba más esperar, la paciencia del cazador no era su fuerte, a él lo entusiasmaba la aventura, el vértigo, el enfrentarse con su presa el disparar su fúsil. Descendió por la escalera de madera y comenzó a caminar por el estrecho sendero, sus perros entrenados lo seguían sedientos de sangre. De pronto inquietos comenzaron a ladrar y salieron disparados tras la maraña de espinas. Flores Schneider corrió tras ellos, habían identificado la chancha, seguro que sí. Guiado por el estruendo de los ladridos divisó su jauría que rodeaba el animal bajo un algarrobo enorme, apuró aún más su carrera, de pronto el suelo cedió bajo su pie derecho, una cueva había atrapado su bota, al caer con todo el peso ...