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Recuerdos de la pasión y la desesperación. Cuando creía que su vida estaba destinada a ajarse , a secarse como una hoja caída del árbol. A perder poco a poco la vitalidad, por cada uno de sus poros. Lo conoció. Después de su traumático matrimonio, después de los golpes, los gritos y el desamor. Creyó que todo se terminaba. Que ése era su destino. El de una flor arrancada y tirada a la calle. Castigada por el sol del mediodía , hasta perder su lozanía y su perfume. Hasta convertirse en una masa reseca de tejidos a merced de los elementos. Pisoteada por los coches. Despreciada hasta por los perros en busca de comida. Para ella su separación , fue como una medicación paliativa, que mejoraba su estado, que disminuía el diario sufrimiento de la violencia hogareña. Pero que a su vez la entregaba a los brazos de la soledad, ése cáncer mortal, que paradójicamente tenía el mismo nombre de su hija. Pero entonces lo conoció. Como si un hada la hubiera repuesto en su antigua rama. La savia...

Un fragmento para compartir.

Para cambiar un poco de tono, abandono el cuento y les dejo un fragmento de mi novela "Gallito Ciego" XIII Bacteria. Después que Riedel Liand me dejó enfrente a mi edificio. Tomé el ascensor como en un sueño. Mi cuerpo molido me dolía horrores. Entré a mi departamento y me tiré en el sillón del balcón. Miré la ciudad enorme que se revolvía en sus estertores de máquinas y multitudes. Indiferente como un monstruo dormido. Ajena a los pequeños sufrimientos individuales. Me sentí creo que por primera vez en mi vida desolado. El miedo y la paranoia que me habían invadido en las últimas semanas se había transformado en un sentimiento peor, como el de aquel soldado que herido se ve en medio de la nada, abandonado a su suerte. Olvidado de banderas y consignas patrioteras. Lejos de las formaciones y las arengas. Enfrentado a la miseria de su cuerpo lastimado. Invadido por escalofríos y temor. Recordando la tibieza de la cocina de su casa en invierno. Pero no soy un soldado. He come...

Reflexiones de una santa.

Ante tanta discusión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y la planificación familiar. Deseo ofrecerles las reflexiones vertidas en este monólogo. Cuando se escuchó aquello de " él que esté libre de pecado que arroje la primera piedra" Juanita se agachó y juntó un mosaico partido de la vereda. Juanita, vacas conserva y otras bestias . ¡Qué falta de autocrítica! ¡Carajo! Ya las cosas no son como deben ser. Cualquier pelafustán está en la cresta de la ola. ¡Cualquier idiota escribe cualquier cosa! Y sale en el diario La Acción. ¡La gente ya no tiene vergüenza! Fíjese, usted sale tranquila de la misa de diez, hasta quizás pueda ir con algún nietito o ¡Válgame dios! Alguna nietita. Camina tranquila por las diagonales mirando los árboles. Admirando los monumentos. Y de repente sentados en algún banco están esos muchachones, con sus ropas grandes y sus peinados sobre la cara, fumando y riéndose a ...

Un cuento para compartir

Las voces ¡Mierda que hace calor! Parece que todo el año será bravo. Unos calores insoportables. Dicen que es el cambio climático y que se yo que otras cosas más. Ayer antes de encontrarte, estuve conversando con una gente que hace mucho que está acá y me dijeron que no erra. No erra un solo día sin que el calor sea insoportable. Para colmo, no hay sombra. Yo he caminado varias leguas y no vi un solo árbol. ¡Ni uno! Los días son muy largos también y las noches cortas e infectadas con esos mosquitos gigantes que no dejan de picarte y que son enormes como murciélagos vampiros de los que veíamos en San Jaime de la Frontera cuando andábamos por allá. ¿Te acordás de San Jaime? Tampoco, bueno no tiene mayor importancia. Es que hace mucho que te fuiste y por eso muchas cosas no las sabés o te la has olvidado. Pero todo vuelve González, mirá así como nos volvimos a encontrar ahora. Cuando parecía que nunca volveríamos a estar juntos. A pesar de que las cosas cambian, como nosotros, ya ...

Tributo

En memoria de Julio. Todos sabemos cual es la conducta de los espejos en la isla de pascua. Con Juan recorrimos en su camioneta la ciudad de este a oeste de norte a sur y en puntos intermedios cargados de un centenar de espejos. Llegamos a la conclusión que en Nogoyá los espejos son caprichosos e indolentes. No estamos seguros de nuestro aspecto ni de nuestra edad, quizás nos miremos en las fuentes.

Insight ültima parte.

Amigos publico la última parte de mi cuento Insight. Espero que les haya gustado. Abrazo para todos y gracias por su paciencia. Insight ( Última parte) Porque yo, ni siquiera pronuncio palabras sin sentido, muchas veces en mis largos períodos de silencio, mi inconsciente, con esa vocecita suave pero persistente que tiene, me tentó a decir cualquier palabra sin sentido. A gritar por ejemplo desde el balcón ¡Madagascar! O ¡Onomatopeya! O cosas por el estilo. Pero yo, con esa voluntad de la que el ojo carece, me negué. Tomé real posesión de mi yo y no permití otra expresión que no sea la de mi voluntad conciente. En cambio el ojo no puede dejar de mirarme desde el espejo, y no puede dejar de juzgarme. Porque el ojo mira y juzga. Que si solo mirara, vaya y pase. Pero no, ¡mira y juzga! Como ahora que a comenzado a ponerse rojo y es de vergüenza por lo que yo estoy haciendo. Se avergüenza porque soy el biógrafo de Clara Rosario Perdulari, la escritora de autoayuda. Yo me sonrío y lo dejo...

Insight (tercera parte)

Amigos continúo con mi cuento Insight. Es la tercera entrada y anteúltima. Insight (tercera parte) Tuve que contenerme en el Pez Volador para no arrojar los libros de autoayuda que no correspondían a mascotas, como si estuviera removiendo escombros en busca de un sobreviviente en una catástrofe. El hematoma de mi frente había descendido sobre mi párpado superior derecho dándome de alguna forma el aspecto de un boxeador. Un ser temible que de alguna forma intimidaba a los vendedores, en general muy jóvenes, que se apuraban a satisfacer mis inquietudes sobre libros de autoayuda para mascotas, mirándome de reojo como temiendo ser golpeados en cualquier momento. En los dos primeros locales me proporcionaron decenas de libros pero casi todos estaban escritos por hombres, o por extranjeras o no se ajustaban al tipo de mascotas sobre lo que mi presa había escrito. Seguí recorriendo locales hasta muy tarde, sin resultado positivo. De regreso a mi casa consulté catálogos on line sin suerte....