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La realidad y la moral religiosa.

La realidad es incontrastable. Cada día, cuando salimos a nuestra puerta, esa realidad que se nos enfrenta es inmodificalble y por lo tanto solo podemos cambiar nuestra actitud hacia ella. Y si por supuesto pensar en como cambiarla, para bien, en lo sucesivo. Por más que en mi fuero íntimo esté convencido que robar es incorrecto, debo ser conciente que existe el delito. Por más que considere que conducir alcoholizado es incorrecto, debo ser conciente que diariamente se pierden vidas por esta causa. Y así, los ejemplos abundan. Dentro de esa realidad existe un dato terrible. Un dato que de solo leerlo nos eriza la piel. Una situación que lamentablemente aqueja a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Son las muertes por abortos clandestinos. La principal causa de muerte materna en la república argentina, 82/100.000 nacidos vivos es por esta causa. Vidas de mujeres jóvenes y en su gran mayoría pobres que se pierden por esta práctica. Que por otra parte es un gran negocio para alg...

Interpretaciones

Me preguntaron sobre que significado le encontraba yo a "Tema para un tapiz" es realmente un ingenioso relato, abierto a las más variadas interpretaciones. Quizás se trata solamente de un sueño y el general que blasfema y llora solo sueña sus proezas. La realidad lo despierta al amanecer con una espada en su cuello. Quizás es solo una reflexión sobre la cobardía y la valentía. Y aquel general que queda solo, sin un solo hombre, no piensa en llorar ni en blasfemar solo se dispone a pelear y su valentía es la que vence. Una tercera interpretación, siempre en esta forma telegráfica y sumamente acotada, es una reflexión sobre la publicidad y las proclamas del general enviadas con palomas mensajeras, logra su objetivo en un primer momento, pero luego pierde su efecto ante la incontrastable verdad de su cobardía y falta de liderazgo. Y debe haber muchas otras interpretaciones de este excelente cuento de Julio Cortázar. Pero que bueno es poder reflexionar sobre estas cosas y ten...

Fragmento para compartir

Este es un fragmento de mi novela Gallito Ciego publicada en 2009, una obra de ficción, ningún personaje ni ninguna circunstancia son reales. Espero que les guste. Será la última entrada por un tiempo. II Ayer. Horacio y la negra El Fiat 128 celeste disminuyó la marcha y doblando hacia la derecha ingresó por el portón metálico de dos hojas que se encontraba abierto. Inmediatamente dos figuras surgidas aparentemente de la nada cerraron las hojas ocultando el interior del playón de estacionamiento. Esperé un rato, momentos después, la estrecha puerta de servicio se abrió y por ella aparecieron dos hombres corpulentos con camperas grises y anteojos para sol lo que daba a su rostro el aspecto de insectos. Tras ellos salió él. Caminaría unos veinte metros, quizás veinticinco hasta el sitio donde se efectuaría la reunión. Me saqué la campera de acuerdo a lo convenido, un hombre de mameluco naranja colocó una barrera metálica en la esquina. El polara frenó en la bocacalle se subió a la ochava...

Un fragmento para compartir.

Nogoyá Julio de 2003 El Cadáver A las 4,30 de la madrugada hacía mucho frío. El hombre dormía cubierto con varias frazadas, la basílica estaba helada para el cumpleaños de la virgen, varios minutos había tardado en calentarse. Lo despertaron los golpes en la puerta, semidormido se incorporó, se colocó una campera sobre el pijama y se dirigió a la puerta. El agente fumaba en la vereda. “Doc” le dijo “tenemos un fiambre, en el campo vas a tener que ir para allá” continúo “Esperá que me visto, ¿ustedes me llevan? ya vengo” Cinco minutos después sentado en el asiento trasero del Renault 19 que servía de móvil preguntó “¿Cómo es el asunto che?” “Encontraron un cadáver en el campo, en el Sauce, parece que estiró la pata hace bastante, lo encontró un boludo que buscaba las vacas para el tambo” Contestó el agente mientras encendía otro cigarrillo y ofrecía una petaquita de ginebra “¿quiere calentar el cuerpo doc? Hace un frío de cagarse” El camino bajo la luna llena, los...

Un cuento para compartir

Probablemente este también sea un cuento demasiado largo, pero decidí publicarlo de una. Está dedicado a mi hijo mayor, en cuya compañía paseando una mañana de invierno se me ocurrió la idea. Espero que les guste. Las Murmuradoras. A Gonza con cariño Sus cuellos son largos y delgados, siempre andan con sus cabelleras al viento. Escuálidas mujeres que miran sobre los techos. Curiosas y a la vez enigmáticas. Figuras asomadas desde lo alto. Escudriñándolo todo, con insaciable avidez, desde sus balcones etéreos. Yo mirándolas, silencioso, ahora que lo sé. Sentado aquí, en este banco de madera y escuchándolas murmurar. Al fin y al cabo son viejas y las viejas siempre murmuran. No debería sorprenderme de ello. Pero ahora lo sé. Sé sobre que murmuran éstas viejas que miro callado. De pronto cierro los ojos y siento su voz en mis oídos y el viento sur suave sobre mi rostro, como una caricia. Como esas caricias frías de las manos enguantadas a la s...
Recuerdos de la pasión y la desesperación. Cuando creía que su vida estaba destinada a ajarse , a secarse como una hoja caída del árbol. A perder poco a poco la vitalidad, por cada uno de sus poros. Lo conoció. Después de su traumático matrimonio, después de los golpes, los gritos y el desamor. Creyó que todo se terminaba. Que ése era su destino. El de una flor arrancada y tirada a la calle. Castigada por el sol del mediodía , hasta perder su lozanía y su perfume. Hasta convertirse en una masa reseca de tejidos a merced de los elementos. Pisoteada por los coches. Despreciada hasta por los perros en busca de comida. Para ella su separación , fue como una medicación paliativa, que mejoraba su estado, que disminuía el diario sufrimiento de la violencia hogareña. Pero que a su vez la entregaba a los brazos de la soledad, ése cáncer mortal, que paradójicamente tenía el mismo nombre de su hija. Pero entonces lo conoció. Como si un hada la hubiera repuesto en su antigua rama. La savia...

Un fragmento para compartir.

Para cambiar un poco de tono, abandono el cuento y les dejo un fragmento de mi novela "Gallito Ciego" XIII Bacteria. Después que Riedel Liand me dejó enfrente a mi edificio. Tomé el ascensor como en un sueño. Mi cuerpo molido me dolía horrores. Entré a mi departamento y me tiré en el sillón del balcón. Miré la ciudad enorme que se revolvía en sus estertores de máquinas y multitudes. Indiferente como un monstruo dormido. Ajena a los pequeños sufrimientos individuales. Me sentí creo que por primera vez en mi vida desolado. El miedo y la paranoia que me habían invadido en las últimas semanas se había transformado en un sentimiento peor, como el de aquel soldado que herido se ve en medio de la nada, abandonado a su suerte. Olvidado de banderas y consignas patrioteras. Lejos de las formaciones y las arengas. Enfrentado a la miseria de su cuerpo lastimado. Invadido por escalofríos y temor. Recordando la tibieza de la cocina de su casa en invierno. Pero no soy un soldado. He come...