La realidad y la moral religiosa.

La realidad es incontrastable. Cada día, cuando salimos a nuestra puerta, esa realidad que se nos enfrenta es inmodificalble y por lo tanto solo podemos cambiar nuestra actitud hacia ella. Y si por supuesto pensar en como cambiarla, para bien, en lo sucesivo. Por más que en mi fuero íntimo esté convencido que robar es incorrecto, debo ser conciente que existe el delito. Por más que considere que conducir alcoholizado es incorrecto, debo ser conciente que diariamente se pierden vidas por esta causa. Y así, los ejemplos abundan. Dentro de esa realidad existe un dato terrible. Un dato que de solo leerlo nos eriza la piel. Una situación que lamentablemente aqueja a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Son las muertes por abortos clandestinos. La principal causa de muerte materna en la república argentina, 82/100.000 nacidos vivos es por esta causa. Vidas de mujeres jóvenes y en su gran mayoría pobres que se pierden por esta práctica. Que por otra parte es un gran negocio para algunos. Quienes hemos visto morir adolescentes casi niñas por un cuadro séptico debido a ello, sabemos cual es esa realidad. Y que distante está de los conceptos abstractos y de los dogmas morales. Por eso creo que es indispensable que se apruebe el proyecto de Ley sobre ésta materia. No estoy haciendo proselitismo sobre el Aborto, creo que la educación sexual, los medios de control de la natalidad, y la mejora global de la calidad de vida de la población son las soluciones de fondo, pero como expresé antes el Estado debe dar respuesta ante las realidades concretas. Y más aún ante una tan terrible y costosa en vidas como ésta. Se respeta además el derecho de los objetores de conciencia. Nadie prohibirá por otra parte que los distintos grupos confesionales puedan seguir predicando las conductas que consideren adecuadas y se ajusten a sus creencias. Pero el Estado debe garantizar la Libertad y el Acceso Seguro y Gratuito a la interrupción del embarazo, lo que evitará muchas muertes injustas.

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