miércoles, 16 de septiembre de 2015

Repercusiones del Sismo en Nogoyá (Entre Rios)

 En Nogoyá como en casi todo el país. se movieron las lamparas y temblaron los vidrios a las 19 58hs. Yo no lo percibía así desde el terremoto de Caucete, hace cuarenta años. Es que estamos en la mesopotamia argentina entre los ríos Paraná y Uruguay a miles de Km del epicentro. Luego 10 minutos después ocurrió lo mismo con menos intensidad.  Dicen los informativos que se percibió hasta en Brasil.

jueves, 26 de marzo de 2015

Némsis Novela Inédita. Fragmento

Les dejo otro fragmento...




-¿Estás seguro de eso?-preguntó Bataglia entre escéptico y risueño.-no me parece tarea fácil eso de la encuesta. Y nunca había escuchado sobre ese departamento pero debe ser muy concurrido- volvió a reír.
-¿Por qué no le crees?-intercedió Marisol- A mi me parece algo novedoso, es como aplicar el método científico-dijo mirándolos alternadamente y haciendo caso omiso de la broma de Cabral.
-Bataglia. Bataglia-dijo Cabral con aire doctoral-Los grandes descubrimientos siempre fueron recibidos con desconfianza. ¡Cuántos que hoy son admirados como próceres de la ciencia tuvieron que soportar las burlas de sus coetáneos!
-Bueno no es para tanto-lo interrumpió Bataglia mientras saludaba a Formica y Cachito Roth que ingresaban por la puerta de la ochava. El primero era hijo de un ex decano de la época de los radicales, el segundo sobrino del adjunto de Cirugía Tres, que pronto sería jefe, cuando el viejo Sánchez Cao se jubilara a fin de año. Eran alumnos brillantes, pero mantenían un cierto espíritu de elite.  Jugaban al rugby y navegaban en el río, nunca se los veía en las peñas de estudiantes, o mejor dicho rara vez. En una de esas raras veces Bataglia los había tratado. Con Gastón eran asiduos a las peñas y él era un muchacho extrovertido y sociable, residuo quizás de aquellas ansias de agradar y sentirse integrado, a los que su situación familiar lo había empujado. Les había caído simpático con su humor fresco y espontáneo. No era que se hubieran convertido en amigos, no nada de eso, pero se formó un cierto lazo entre ellos, lazo laxo por cierto, no de camaradas asiduos solo circunstanciales.
La mano de Cabral sobre su antebrazo lo llamó a la realidad, apartándolo de aquellos recuerdos que captaron su atención por un instante. A él le ocurría con frecuencia eso de irse en divagaciones inexplicables. El otro lo tenía asido del antebrazo y casi inclinado hacia él le hablaba.
-Galileo Galilei es un claro ejemplo-le decía- Darwin, y tantos otros. Yo estoy dispuesto a asumir ese precio. El de la incomprensión.
-¡Mirá que sos loco Cabral!- le contestó, mientras buscaba en Marisol algún apoyo para salir de esa charla tan poco conducente rayana con la absurdidad.
-Yo en su lugar, lo pensaría-terminó Cabral mientras se levantaba y se dirigía al mostrador a pagar su café. Marisol lo miró alejarse y dijo
-Mirá si este loco tiene razón y aprueba de esa forma.
- En una de esa tiene suerte y lo logra, pero no creo que sea por su método- contestó Bataglia.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó la muchacha palmeando su bolso.
-Nada, tengo que estudiar y tengo hambre.
-Vamos a mi departamento estudiamos un poco y tomamos unos mates. Tengo que ver algo de Gineco para esta tarde.
-Bueno vamos.
Luego de pagar salieron por la puerta de avenida Francia, la mañana era luminosa, el sol golpeaba contra las fachadas, anunciando el próximo calor del verano. No quedaba más que el recuerdo de la llovizna de la tarde anterior. Bataglia se quitó el guardapolvo y se lo puso sobre su hombro izquierdo sosteniéndolo con un dedo.

martes, 17 de marzo de 2015

Némesis. Novela Inédita.

Les dejo otro fragmento....






Bataglia soñaba con un café mediano ya antes de salir de la clase de Neumo,  trató de recordar cuantos pesos llevaba en el fondo de su bolsillo para ver la posibilidad de comerse una medialuna. Estas monedas le parecieron escasas, de lo contrario debería volverse a pie hasta la pensión, y definitivamente deseaba evitarlo hoy. A veces lo hacía con gusto, es bueno de vez en cuando estirar las piernas, pero solo cuando se tiene ganas o no hay más remedio. Su estómago sin embargo le reclamaba otra actitud, podría gastar hoy a cuenta del viaje de mañana, bueno eso ya lo vería, sobre la marcha. Caminó por el pasillo techado del hospital junto a Marisol y Cabral, cruzaron Urquiza hacia el viejo bar de la esquina, la avenida Francia soleada se extendía hacia el barrio Pichincha.  Ocuparon una mesa desocupada sobre la vidriera que daba frente al hospital, por Urquiza, también existen mesas sobre las vidrieras que dan a Francia pero estaban todas ocupadas, incluso en otras oportunidades más cerca de fin de año, cuando se están tomando exámenes, los dueños sacan algunas mesas a la vereda, bajo la sombra de las tipas. Cuando Bataglia recibió su café lo endulzó con varios sobres de azúcar. Así me subirá la glucemia pensó, y no tendría que gastar sus preciadas monedas.  Conversaron un rato largo sobre el tema de la clase a la que habían asistido, costumbre muy arraigada entre los estudiantes, que permanecen enganchados con los teóricos. Marisol como siempre se veía nerviosa, la proximidad de los finales incrementaba su ansiedad crónica. Cabral en cambio, como estudiante veterano, siempre peinado con fijador, bien afeitado y seguro de si mismo, ya tenía el aspecto de un médico aunque recién estuviera cursando materias de cuarto año.  Trabajaba como telefonista en un servicio de emergencia, era su costumbre quejarse de Damonte, un abogado que era su jefe y que al parecer tenía por costumbre maltratar a las personas bajo su mando. Pero Cabral hoy estaba muy tranquilo ni se acordó del avenegra. Había pergeñado un sistema infalible para aprobar medicina interna, consistente en una especie de encuesta a realizarse con quienes habían rendido en los últimos tres turnos. Explicó con detalle, que de esa forma podía reducirse lo que era necesario estudiar a fondo a no más de un veintidós por ciento de la materia y otro veinte por ciento en forma somera. Cabral estaba convencido que el otro cincuenta y ocho por ciento no era necesario ni siquiera leerlo. Afirmaba las bondades de su método con un convencimiento propio de un pastor iluminado por una revelación divina.  No solo profesaba su fe sino que ejercía un proselitismo casi fanático.
-¿Pero esa encuesta no te llevará más tiempo que el que te insumiría  estudiar todo?- preguntó Bataglia mientras terminaba su café hiper endulzado.
-Y un tiempo te lleva… lógico- contestó Cabral.
-¿Cómo podés saber con exactitud quienes rindieron en los últimos tres turnos? Y donde encontrarlos además.
-Eso es algo sencillo tengo conocidos en alumnado, fotocopiamos las actas y chau. Nada complicado cuando conocés las personas adecuadas. Siempre son más importantes los contactos, que cualquier currículum vitae, acordate de eso pendejo, siempre acordate.
-Claro, tenés razón- terció Marisol, mirándolo con sus  grandes ojos y acomodando mecánicamente su bolso sobre las piernas como si temiese que alguien se lo robara, era una de sus actitudes repetitivas. Así como otros se comen las uñas o se acomodan el pelo, ella manipulaba su bolso, con las palmas de las manos hacia abajo o  hacia un lado o el otro como si se tratara de una masa de arcilla a la que quería dar forma.
- Por supuesto que tengo razón-contestó Cabral satisfecho, de tener una seguidora para su teoría- es solo el estudio de las probabilidades. La idea la tuve un día que el profesor Altamirano, en primer año, en anatomía para ser más preciso, a todos les había preguntado por el trayecto inguinal. ¡A todos! Pero solo pude perfeccionarlo ahora, noches enteras estuve pensando como hacerlo. Y de repente encontré la forma. Una encuesta. ¿Cómo se obtiene la información para cualquier estudio? Sobre lo que sea, parasitosis, desnutrición, número de consultas al departamento de masturbología, cualquier cosa, ¡Con encuestas!

sábado, 7 de marzo de 2015

Némesis. Novela Inédita.

Les dejo otro fragmento... de esta novela en permanente transformación como la circunvalación de Rosario...



A muchos kilómetros de distancia y muchos años atrás, en una habitación de final de verano, donde se aspiraba un suave aroma de jazmines y azahares.
Muriel terminó de armar su bolso, con todo lo indispensable para su vida en Rosario, Tito la miraba con unos ojos en los que ella advertía cierta tristeza. Pero en el fondo de aquella mirada ella presintió un doblez, una cierta ambigüedad. Le devolvió la mirada y advirtió con más nitidez eso que temía. Cerró el cierre relámpago  y se sentó sobre la cubre cama de un color borravino desteñido por los sucesivos lavados. Tito no emitía sonido, solo la miraba. Ella bajó los ojos y derramó algunas lágrimas que cayeron  sobre sus vaqueros celestes. Él pareció advertir aquello y se acercó sin atreverse a tocarla, quedó cerca de ella en una actitud expectante. Ella no lo miró, pero advirtió su proximidad, quizás por el calor de su cuerpo, ese cuerpo que pronto estaría a tantos kilómetros de distancia. Y lo supo, por primera vez la sospecha se transformó en certeza y lo supo. Supo que él la reemplazaría por otra, quizás por Celeste, que siempre se le acercaba en su ausencia. Quizás por Marta, a quien había sorprendido llamándolo desde su jardín aquella tarde del último otoño. Y ahora todas esas piezas encajaban perfectamente en el rompecabezas de su pensamiento. Él permanecía en silencio, solo se podía advertir su respiración un tanto rasposa. Muriel comenzó a llorar en forma desconsolada con las manos en su rostro, sufriendo espasmos de amargura. Él se puso de pie y salió por la puerta hacia el pasillo. Ella comprendió que él no la podía acompañar en su partida, comprendió además que ella debía partir. Un intenso dolor la invadió al aceptar lo inevitable de la traición. Todo  había complotado para que ese final fuera inevitable. Se secó las lágrimas con un pañuelo celeste y se acostó con las manos entrelazadas tras su cabeza, el bolso cayó al piso con un ruido sordo y quedó tumbado de lado. ¡Tito! ¡Hay Tito! ¡Yo que te quise tanto!

sábado, 28 de febrero de 2015

Némesis. Novela Inédita.

Les dejo otro fragmento...




La mañana resultó ser soleada, Bataglia, no tomó ni un solo mate. Se había quedado dormido. Corrió hasta la parada del 210 para que lo llevara a la facultad. Subió al coche a presión debido a  al cantidad de pasajeros. Si no fuera tan tarde habría caminado las veinticinco cuadras hasta la facultad, a veces es más saludable estirar las piernas pero para eso hace falta tiempo. Él no lo tenía esa mañana. Le había costado conciliar el sueño, estaba preocupado. La enfermedad de su padre era como un oscuro nubarrón en su horizonte. Más allá de lo que le decía su madre, él temía que el viejo no se repusiera. Siempre entendió que su madre tuviera una actitud ambigua. De a ratos pensaba que odiaba a su marido. Pero sabía que nunca se lo diría a ellos, sus hijos. Ella pertenecía, según el lenguaje  del muchacho, a esa generación de hipócritas que guardan las apariencias.   Sus padres desde hacía muchos años vivían espacios estancos. Bajo el mismo techo dos  hogares.  Esa era una situación a la que él y sus hermanos se habían adaptado casi con naturalidad. Como se adaptan las xerófilas en los desiertos, desarrollándose en las condiciones que les tocó vivir.
Sin conocer otra realidad, a no ser atisbadas en las casas de sus amigos, como un ladrón observa y desea las cosas que guarda otro en su propiedad.
Por eso Bataglia desde inicios de su adolescencia se apegó mucho a su grupo de pertenencia. Siempre de alguna forma trató de agradar a los que lo rodeaban, para  poder ser  aceptado y sentirse integrado. En eso fue afortunado, se rodeo de buenos amigos que hicieron su vida más fácil.  Pero ahora lo de su padre lo preocupaba. Y lo sentía como una preocupación vergonzante. Un dolor oculto que no se atrevía a compartir con nadie, quizás  como rémora de aquella situación familiar de la que no hablaba. Pues el hecho de no verbalizarla, la hacía desaparecer de alguna forma. A veces recordaba aquella tarde en que acompañado con Gastón entró a su casa para realizar unas tareas del secundario. A poco de llegar comenzaron el azotado de puertas y los gritos. El ruido de muebles al correrse y  objetos estrellándose contra las paredes. Un panorama al que él estaba acostumbrado, pero que causó una gran incomodidad en su amigo.  Las lágrimas asomaron a sus ojos cuando lo acompañó hasta la vereda. Eran lágrimas amargas de vergüenza. Por eso a este su dolor lo llevaba encerrado en una celda  de  aislamiento. Después de ese episodio siempre evitó llevar sus amigos a su casa, salvo las escasísimas oportunidades en que su madre viajaba a visitar sus parientes en Buenos Aires, en las que a falta de un contendiente no era posible pelea alguna. Además su padre pasaba la mayor parte del tiempo fuera de la casa en esas oportunidades. Su padre el que ahora enfermo lo llenaba de inquietud. Con ese estado de ánimo descendió del colectivo en la vereda de la facultad. Corrió hacia las escalinatas y se abrió paso por el pasillo, llegó apenas cinco minutos tarde. Se ubicó en la tercera fila del viejo anfiteatro de madera. Su corazón latía agitado aún por el esfuerzo. Extrajo una birome del bolsillo superior de su guardapolvo blanco y comenzó a tomar notas.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Dia Mundial de la lucha contra el Cáncer

Hoy 4 de Febrero es el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer,  con el lema " A nuestro alcance".

Lamentablemente en la Argentina se está muy lejos todavía de lograr que todos los pacientes que sufren cáncer  puedan  repetir este lema.  No es para nada así.  La accesibilidad sobre todo a los tratamientos sistemicos  (quimioterapicos y radioterapia) es sumamente dificultosa.  Los centros que brindan estos servicios están en general concentrados en los grandes centros urbanos y solo accesibles para los habitantes de ellos. ( en Entre Rios  Paraná, Concepción del Uruguay ,  Concordia) debiendo el resto de la población trasladarse haste estos centros para recibir atención, con los costos, trastornos personales y familiares que ello conlleva.  Sobre todo tratandose de poblaciones carecientes, muchas veces con un bajo nivel de instrucción, trabajos informales etc.  Mejor es la situación de la población que cuenta con seguridad social, aunque esto no la exime de los costos de traslados, lucros cesantes de los acompañantes etc. Se recurre la mayoría de las veces a los prestamos intrafamiliares para costear estos elevados gastos. O en los sectores de menores recursos a rifas o otros métodos de ayuda solidaria.  -
Esto referido a los tratamientos, no deseo hablar del acceso a los estudios diagnósticos que permiten una detección temprana de las patologias, a excepción del papanicolau, las mamografias cuando hay insumos y funcionan  los mamografos.  Endoscopias digestivas, ni hablar.  Marcadores tumorales si la burocracia está de buen humor.  Ecografias (en cualquier país serio de rutina en las guardias) en general en el sector privado, TAC y  RMN  bueno son palabras mayores.  Rx contrastada tampoco hay.  Bueno en fin.... así son las cosas y el país que gasta lo mismo que Canadá en salud está así, quizás sería hora de que los recursos sean manejados  por un ente estatal no gubernamental con controles adecuados como en Inglaterra o Canadá, y evitar que grupos multinacionales y burocracias sindicales manejen estos fondos. Sin olvidarse que los gastos de salud los asume cada una de las provincias con sus flacos presupuestos.  Bueno pero esto es harina de otro costal y no deseo hablar de política. 
La provisión de transporte gratuito a los pacientes y sus familiares,  la accesibilidad a las drogas quimioterápicas,  la formación de personal de enfermeria para llevarlo a cabo con las medidas de seguridad correspondientes en los lugares de residencia de los pacientes,  la  asistencia por lo menos quincenal de oncologos a los hospitales cabecera de departamento o partido para por lo menos aliviar algunas consultas y evitar viajes,  la educación y contención de los pacientes y sus familias.  Todo esto no creo que insuma demasiados costos... y podría empezarse hoy.


Transcribo a continuación un articulo que fue publicado hoy en la Nación sobre esto:



Miércoles 04 de febrero de 2015 | Publicado en edición impresa

Salud

Convivir con el cáncer: identifican las cinco barreras que impiden acceder al tratamiento

Una coalición de ONG de pacientes relevó los principales obstáculos del sistema de salud

Por Fabiola Czubaj  | LA NACION




"El cáncer no sólo es un signo del horóscopo. Es comparable a la fuerza de un huracán o de un iceberg, que aparece de manera inesperada y rompe a su paso con la ilusión de lo infinito que tiene el presente. La palabra cáncer en el mundo que me circunda tiene el estatus de «mala palabra», de esa que no debe repetirse ni por aquel que lo padece. Escucharla es ofensivo?", le escribió una paciente con cáncer pulmonar a su oncóloga por WhatsApp, en una carta que difundió ayer la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

Esto no hace más que reforzar un reclamo de las ONG de pacientes: que el cáncer se incorpore en la agenda política para eliminar los obstáculos de acceso al tratamiento. Incluyen la burocracia y las demoras en los trámites, las distancias hasta los centros de atención, el costo de los traslados y las estadías, la desinformación y la falta de respuesta de las autoridades, según detalla un relevamiento de una coalición de asociaciones locales.

"El paciente oncológico debería tener todo a su disposición porque el cáncer es un problema de salud muy grave. Debería poder acceder rápido a los estudios. Que no pasen 6 o 12 meses para un turno o recibir la medicación porque se les va la vida", dijo Marta Artigas, que preside una de las ONG, la Fundación Asociación Comunitaria Integral al Paciente con Cáncer (Aciapo).

Junto con el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (Macma), la Fundación Pacientes con Cáncer de Pulmón, Linfomas Argentina, la Fundación Tzedaká y la Asociación Civil de Lucha contra el Cáncer de Ovario (Acilco), presentaron un informe sobre las barreras de acceso al tratamiento y sus soluciones. Lo hicieron anteayer, 24 horas antes del Día Mundial contra el Cáncer. "Es una realidad que muchos no conocen si no tienen un familiar o un conocido con cáncer -indicó Ignacio Zervino, responsable de relaciones institucionales de Aciapo-. "Los pacientes son cada vez más y el acceso se dificulta por hechos como la distancia hasta el centro de atención o la falta de educación para comprender cómo seguir un esquema de tratamiento."

Para Haydée González, presidenta de Linfomas Argentina, "estas trabas afectan a los pacientes y los desalientan. Sobre todo a los más carenciados, a los que no pueden reclamar, ya sea por desconocimiento de sus derechos o por falta de recursos. Lo más lamentable es que muchos abandonan el tratamiento o vuelven al médico cuando la enfermedad avanzó tanto que sólo les resta recurrir a tratamientos paliativos".

Elías Benveniste, fundador de Acilco, aseguró que "la falta de información en la comunidad sobre los síntomas y los factores de riesgo está teniendo como consecuencia la detección tardía de la enfermedad, lo que limita las posibilidades de cura".

El Instituto Nacional del Cáncer estima que en el país se diagnostican 115.162 cánceres por año. En América latina, 3 millones de personas reciben un diagnóstico y mueren 1,3 millones. La mitad tiene menos de 70 años, según informó ayer la Organización Panamericana de la Salud (OPS). "Si no se toman medidas, los nuevos casos podrían aumentar un 30% en la próxima década", se informó.

Esas acciones incluyen algunas de las soluciones que proponen las ONG: mejorar el asesoramiento y la asistencia a los pacientes, implementar la detección precoz y el tratamiento temprano, educar a los pacientes, y asignar y ejecutar presupuestos que coincidan con la realidad epidemiológica. "La mayoría de los cánceres son menos letales y más tratables si se detectan en su etapa inicial", indica la OPS, que también insta a mejorar el acceso servicios de atención oncológica eficientes, asequibles y de calidad, además de asegurar su disponibilidad para quienes sobreviven a la enfermedad.

Un relevamiento de siete ONG de Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y la Argentina, representada por Aciapo, sobre las trabas en el acceso al tratamiento para los pacientes con cobertura pública identificó deficiencias similares. "Estos problemas no son un invento argentino. Se repiten en otros países. La diferencia es que acá tenemos la ley de cobertura universal del cáncer", señaló Zervino.

En la práctica, aquí, la demora del Estado en entregar los medicamentos se sobrelleva con donaciones e información para reclamarlos, mientras que la asistencia de voluntarios enfrenta la burocracia y los préstamos familiares alivian los gastos extras (desde viáticos hasta insumos) que el Estado no cubre durante el tratamiento. En Perú, por ejemplo, los pacientes pueden asistir a un curso corto de abogacía en la Universidad del Paciente, mientras que en San Pablo, Brasil viajan gratis en el transporte público. "Hay que pensar en una persona que tiene que ir a rayos todos los días durante 45 días. Esto, aquí, sería una gran ayuda para los pacientes", sostuvo Artigas.

Cifras de una enfermedad que exige acciones

Cada vez más casos

A medida que disminuyen las enfermedades infecciosas, aumentan los cánceres y otras enfermedades no transmisibles. Se estima que en 2030 habrá un 62% más de casos

Mortalidad

El cáncer produce el 13% de las muertes en el mundo, más que las que provoca el VIH/sida, la tuberculosis y la malaria juntas. En los países pobres, la mortalidad aumenta 1,6 veces

Detección temprana

La implementación efectiva de los estudios para detectar el cáncer precozmente permitiría evitar un tercio de las muertes.